Voluntad para Caer… Voluntad para Confiar

 

La confianza lleva luz nacida de nuestro ser… adentro.

Y diluye las dudas y los miedos… nos confiere decisión para ser lo que somos.

La confianza nos pone realidad en el sueño.

Nos realiza en el azul del cielo… y en amarillos de la tierra.

Nos hace de un sol infinito que calienta nuestras manos y alienta nuestro corazón.

Es la confianza… amiga de la fe que nos hace de los dioses…, divinos de un mundo real, donde nos hacemos de la solución y nunca se agotan nuestras posibilidades de encontrar respuesta.

En confianza… somos azules y del vuelo… somos amarillos y cumplimos el sueño.

En confianza… somos de la vida y somos la vida.

 

Ulha Maleva

 

 

Si me pidieran descubrir lo que en este momento necesito para continuar en mi camino, lo tendría claro.

Si todo saliera tal y como me gustaría, no hubiera llegado a encontrarlo. Si en mi vida no apareciera la incertidumbre, el desconcierto, la falta de entendimiento, el dolor, la incoherencia, la violencia, la falta de escucha, la manipulación, el sometimiento, la crítica, el juicio y el control, nunca hubiera accedido a un aspecto vital en mí: la confianza.

 

Gracias al caos externo puedo ver mi reflejo interno y sentir cómo puedo dejarme llevar por la corriente de los hechos anulando mis sueños, mis valores y todo contacto con las personas. Es tan sencillo naufragar… es tan fácil abandonarse ante la impotencia y la frustración…

A corto plazo lo es; incluso puede parecer liberador, ¡fuera carga y preocupación!. Pero yo me pregunto, ¿realmente lo es? ¿puedes dejarte llevar por un momento internamente en esa decisión de abandono y navegar a la deriva? ¿a dónde llegas? ¿qué vives en ese instante? ¿cuánto tiempo puedes vivir sin escuchar tu voz, sin seguir a tu corazón y sin danzar la música de tu alma?.

 

Seguir los pasos que nacen de ese sentir no entendido que sigue senderos invisibles a tus ojos, requiere voluntad. Una voluntad que te permita caer en el espejo de cada desconcierto, y continuar nadando con sus brazos.

Necesitamos voluntad para reconocer aquello que no hemos visto hasta ahora de nosotros mismos. Lo cual sólo es alcanzable tras estar perdidos y fuera de todo control. Así es como podemos palpar la claridad de aquel que vive en ti, del aventurero que apuesta por sí mismo dentro de la vida, sin búsqueda de modificar, con plena fascinación ante lo inesperado y lo complicado.

 

Todos sabemos que nada depende de nosotros pero parece ser olvidado constantemente, pues nos desgastamos con destreza en tratar de modificar lo que está ocurriendo. Pocos recordamos que lo que depende de nosotros es: uno mismo.

Nuestra voluntad para confiar no es más que una simple exhalación hacia nuestra verdad y un posterior enfoque claro en la entrega en esa dirección tomada.

 

Por un momento visualiza un lago en calma. Ahora observa como una gota cae desde lo alto de un árbol, y acompáñala en su movimiento. Ante el impacto con la gran masa de agua, se generan unas circunferencias concéntricas que se expanden hasta desaparecer.

Nosotros somos esa gota dentro de la vida. Podemos tener plena consciencia y responsabilidad de la forma en la cual entramos en el lago, pero no podemos controlar la respuesta de éste a través de su resonancia circular.

Y así mismo, si la gota fuera la vida, independientemente de cómo caiga esa gota, somos nosotros los encargados de recibirla con suavidad para que su resonancia nos entregue la habilidad de encontrar la claridad dentro de nuestras aguas.

 

Gracias a los movimientos externos podemos llegar a vislumbrar nuestro fondo y observar qué se esconde tras su oscuridad. Todos tenemos espacios ocultos tras la luz. Y gracias a la sacudida constante de la realidad, somos capaces de darles valor y un voto de confianza para encontrar la luz que aguarda tras ellos.

 

Todos vivimos el caos pero pocos somos los que lo aprovechamos. Quien lo danza en el día a día, distingue sus dos componentes cruciales: la voluntad y la confianza.

¿Seremos capaces de encontrar en la inestabilidad la tierra para desequilibrarnos en ella?

¿Seremos capaces de continuar en su demanda manteniendo encendida la hoguera de nuestro corazón que mantiene vivo el amor hacia nuestro propio propósito?

 

Mantener la tierra de la firmeza y el fuego de la pasión dentro de la corriente de la vida es una danza que requiere destreza, humildad y plena entrega.

 

Sé que no es sencillo, ¿pero quién dijo que lo sencillo viene dado?. La sencillez nace de la entrega. Y la entrega se construye con voluntad y confianza. Es simple. Lo único que lo complica es nuestra resistencia y nuestra constante necesidad de conocer la productividad de nuestros pasos.

 

Nada cae en saco roto si cae en tu corazón. Por ello… ¿por qué no darnos a la caída libre de toxicidad controladora?

 

En este momento me encuentro ante una prueba de confianza en cada uno de los aspectos de mi vida.

Si me enfoco a vivir el caos a nivel macro, englobando a todo el planeta, muero directamente. Soy incapaz de alcanzar la magnitud de mis actos para estar en paz ante lo que puedo aportar ante ese caos.

Si reduzco mi visión y la llevo a mi entorno y a mi pequeño camino, todo se vuelve posible.

Primer paso hacia la posibilidad: centrarme en “mi pequeño mundo”.

Una vez que pongo a mi medida mi responsabilidad, encuentro la capacidad que tiene una gota de producir ondas expansivas hacia un océano planetario. Así que, he decidido confiar en mi voluntad para confiar y deslizarme en su tobogán.

No sé qué pasará mañana, no sé si volveré a disfrutar de los espacios que amo, ni de las personas que me hacen encontrar mi corazón; desconozco si será posible ser comprendida, reconocida o amada, pero no importa. Hay algo fascinante que espera por mí en mí. Y es a donde voy. Es a donde el caos me lleva y a él me uno.

Prometo no soltarme, no dejar que la deriva me seduzca ni que el miedo me bloquee.

He recorrido un largo viaje hasta llegar a ese espacio que parece mostrar un fin, un bloqueo o un agujero negro. Cualquiera de sus versiones seguirá mostrando partes que todavía no he reconocido en mí, y sabéis qué, siento que merece la pena darse a ello, y a vuestro lado, será un honor morir en cualquiera de sus versiones.

 

Con profundo respeto y un amor al que las palabras no alcanzan

Os abrazo y os acompaño

 

Noelia