UNA VEZ MÁS…

 

La vida enseña que vivir de corazón significa ser canal para la propia vida. Sin manipularla, soltando todo intento de modificar lo que ocurre, disolviendo las resistencias que bloquean su paso, aceptando su flujo, su cualidad, su estado y todo lo que provoca en tu entorno. Y al mismo tiempo, jugando en ella a través de tus propias decisiones, arriesgando a dar pasos dentro de la más cierta de las incertidumbres. Es así. Nunca sabes lo que será. Lo que está claro, es que necesitas adoptar una forma dentro de ese flujo para comprender lo que pasa a través de ti, y lo que genera externamente.

Dentro de ese flujo no es necesario poner límites de ningún tipo, tan sólo colocarte. Ese posicionamiento es sencillo, tan sólo se trata de seguir tu coherencia, siendo íntegro, aceptando cada estado que se despierte en ti, ya sea temor, desesperación, rabia o absoluta tristeza.

El corazón no se aferra a nada, por sugerente que sea. Si hay un elemento dentro de nosotros que jamás reprocha ni va en contracorriente es el corazón. No hay espacio para el victimismo ni la protesta. Siempre da su mejor latido dentro de lo que hay a través de él y a su alrededor. El torrente sanguíneo sigue un rumbo dependiendo de cómo se dé al siguiente movimiento. Es capaz de conectar nuestra parte inferior con la superior en un simple movimiento de sístole y diástole, produciendo tras ello consecuencias en el organismo.

 

Así funciona la vida. Lo que hagamos con ese flujo será lo que haga que el exterior responda de una u otra forma. Según nos relacionemos con él nuestro impacto tendrá un sentido u otro.

 

Hay momentos en nuestras vidas que necesitamos tomar decisiones que no encuentran una seguridad tras ellas. Muchas veces dar un paso no muestra el camino a continuar externamente. Y por muchos pasos que sigamos dando pareciera que la incertidumbre creciera con ellos. ¿Cómo mantener la coherencia en este caso?

 

Es simple tan sólo se trata de recordar que la coherencia es un camino hacia el interior. Buscar la estabilidad externa es un recorrido inalcanzable.

Sólo si logras desidentificarte del resultado que resulte tras tu acción íntegra, podrás vivir a través de la paz a pesar de que las situaciones se enreden con más fuerza. Lo importante no es evitar una equivocación, una catástrofe o una ruptura. Lo esencial es que no te equivoques con tu corazón, que no vayas en contra de tus ideales ni que rompas con tu esencia por tratar de que las cosas sean diferentes o por la crisis que se está dando en tu vida.

 

Los artistas lo saben. Cuando están viviendo la más absolutas de las miserias la única salvación es expresarlo creando desde ese lugar. La mente se rinde, y comienza a unirse al corazón para que el cuerpo pueda describir ese torrente de información que vive en su interior.

 

Si nosotros tomáramos el espacio para expresar lo retenido durante tanto tiempo. Si normalizáramos la danza que vive en nuestro interior cuando la vida sucede a través de nosotros, estaríamos mucho más sintonizados a la verdad de cada situación de la vida. Nos daríamos a su juego sin cuestionar, con plena fascinación, escuchando lo que surge tras cada uno de nuestros movimientos.

 

Si en lugar de decirnos “otra vez…”, nos unimos al ¡“una vez más”! ¡coherencia en acción!, los cambios son claros:

Otra relación que se acaba… dale tu mejor cuidado, asegúrate que no hay nada en ella que quede como residuo en el flujo de esa vida que te recorre. No la retengas, exprésate en ella. No la modifiques, acógela desde el amor de tu humildad. Reconoce lo que eres dentro de esa relación y crea el más bello de los finales, donde tanto tu cielo como tu tierra puedan sentirse uno.

Otro fracaso laboral… llévalo a tu sistema circulatorio. Si encuentras culpa, reproches o juicios hacia ti, bombéalo hasta que llegues a la orilla de tu silencio, y en él comiences a escuchar tu verdadera voz.

Si encuentras victimismo, otra vez a mí…, ¿y esto por qué?, ¿qué he hecho mal?. Permite que lo que ves externo te penetre, deja que llegue a tu corazón, que mueva en ti, y observa si esas preguntas pueden viajar a través de ti. Conviértete en ese poeta, pintor, bailarín, escultor, músico… que compone desde el fracaso más profundo. Y vuelve a sentir cómo la sangre continúa su circuito.

Tu cuerpo no abandona su coherencia a pesar de…

¿Por qué dejarte arrastrar por un barrizal que lo último que te proporciona es cuidado y coherencia?

 

Entre lo alto y lo bajo, nuestro corazón desciende la lluvia del cielo y asciende los pasos de la tierra.

Ulha Maleva

 

 

El corazón es el que da sentido a lo que no podemos entender ni ver; es quien baja el cielo a la tierra, y quien sube la tierra al cielo.

Pero para poder encontrarlo necesitamos seguir sus reglas dando permiso a la corriente… y actuando coherentemente. No es cuestión de magia, es cuestión de elección.

 

Nada es seguro y todo lo que haces en ello es pura decisión, consciente o inconsciente, lo es. Ahora bien, ¿quieres ser libre en esa incontrolable experiencia de vivir? No hay libertad sin coherencia, porque incluso en el caso más extremo que puedas traer a tu imaginación, podrás comprobar que siempre eres libre y encuentras la posibilidad de escoger vivir esa situación radical desde tu corazón. Pese a que estés sometido a un espacio de vida o muerte, siempre podrás optar por despedirte desde el amor, el perdón, la humildad, el agradecimiento y la comprensión. Siempre es posible. Y el corazón nos lo muestra. En las condiciones externas más extremas continúa, sin reservar sus fuerzas, lo da todo, sin importar si al siguiente latido podrá llegar a alcanzar ese nivel.

 

Si consideramos el viaje de nuestro paso por la vida como una continuidad, como un proceso creativo donde somos responsables de mantener el arte vivo en su máximo esplendor… toda duda si disuelve. Todo está dicho. Manos a la obra con el corazón en ellas.

 

Una vez más… no hay vuelta atrás.

Una vez más… apuesta por ti.

Una vez más… escucha lo que tu alma tiene por decir.

Una vez más… juguemos.

Una vez más… volvamos a empezar.

 

Gracias por hacer que cada impedimento sea la inspiración para acercarte a tu auténtica coherencia.

 

Siempre conectados

 

Noelia