Todo es A TIEMPO

 

Cuanto más enfoco mi vida en la fluidez, más empeño pone en un simple e imprescindible hecho: estar en mí.

El sentido de la fluidez se desvirtúa muy fácilmente. Tomamos por fluidez el acto de dejarse llevar, pero francamente, se queda corto.

Hay un aspecto de suma importancia. Si no reconocemos a quien fluye será totalmente imposible alcanzarlo. Si quien fluye no es consciente de sí, de sus sensaciones y decisiones, todo se convertirá en un “como si”, que puede alcanzar un cierto grado de belleza pero, con sinceridad, es pura apariencia, una humilde pérdida de tiempo ya que, si no estás en ti, nunca puedes estar a tiempo. Pues, ¿quién es el tiempo sino tú mismo?

 

Sé que puedo parecer directa, pero para mí fluir no es rodear, se trata de desenmascarar de una vez por todas lo que realmente te hace ser tú e ir a su encuentro. Si no fluimos en nosotros el exterior tendrá grandes resistencias ante nuestra correspondiente fluidez con la vida.

 

Todo es, y no va a dejar de serlo porque nosotros hayamos decidido ir en su contra. Por ello, quien no apuesta por un compromiso leal y sincero con sí mismo y lo que le nutre, pasará la vida en contra de su propia corriente.

 

Por supuesto este sendero de consciencia requiere un recorrido. Y éste te trae multitud de aprendizajes. La característica más sutil que no podemos pasar por alto es que en el momento en el que has visto algo de ti, que has sentido una certeza auténtica, no puedes volver atrás. Quien ve, no puede dejar de ver, y esto hace que tu forma de moverte en lo que vaya sucediendo se modifique. Reconocer lo nuevo en uno conlleva un nuevo cambio de perspectiva. Este nuevo lugar desde el cual miras tanto al mundo como a ti mismo aporta nuevas sensaciones y con ello nuevas necesidades de movimiento a través de ellas. Ante cada descubrimiento que aparece precisamos un mayor anclaje para integrarlo y sentirlo nuestro. Se trata de la llave que nos adentrará al presente, sin olvidar lo que somos dentro de él.

 

Esta semana he sentido como si la vida me estuviera proponiendo cambiar de rumbo. En mi interior había una claridad plena. Sabía quién era. Había llegado a tocar cada parte de mí, ya no había espacios para dudas ni decepciones. Este nuevo año me había entregado el regalo más grande que podría haber pedido: a mí misma.

¿Alguna vez habéis sentido lo que es entregarte a tu propio vacío y aterrizar en una realidad tan bella y pura que resulta imposible poder describirla con palabras? Me sumergí en mi fondo y hallé mi corazón. Así es. Puede parecer algo poético y nada tangible, pero es tal cual. Cuando uno se encuentra sabe lo que digo.

 

Y ahora viene lo bueno. Cuando sé quien soy, siendo consciente de lo que produzco con mi presencia e incluso hasta dónde puede llegar la resonancia de mis actos, la vida entra en juego haciendo que todo lo que estoy dispuesta a vivir, todo lo que nace de mí como llamada de algo mayor que yo misma, no pueda suceder en ese momento.

 

Nada es lo que espero y todo es lo que es.

¿Qué me estoy perdiendo? Todo.

Es sencillo. Sé lo que es fluir en mí, seguir mi corriente. Ahora que ya me tengo, no puedo negar nada de lo que ocurra pues será el ingrediente perfecto para lo que se esté cocinando tanto fuera como dentro de mí.

Existe un aspecto crucial en todo movimiento que es el espacio.

No podemos entregarnos a una sola perspectiva. El espacio es multidimensional, aferrarlo a un punto de vista nos encarcela. Por ello, ¿será que ese todo está repleto de información valiosa para seguir disfrutando nuestra expansión de la llamada interna?.

 

Como humanos, olvidamos una verdad absoluta: todo es a tiempo.

Si sabes que debes hacer algo porque va más allá de tu propia necesidad, no pierdas tu referencia, no te pierdas a ti; lleva contigo esa integridad pero no te opongas a lo que la vida en este momento te está colocando en tu camino. La manipulación, la negación o la crítica son fenómenos en contracorriente. Si ya sabes lo que es ir en oposición a ti y decides ser fiel a tu fuente, no puedes considerar a la vida como algo a parte. Sois uno. No puedes abandonar ninguna de las partes; fuera y dentro, arriba y abajo son perspectivas que complementan un todo, y el todo es, no puede dejar de serlo, y lo que es siempre está a tiempo.

 

 

Todo es a tiempo… ni antes ni después… en el instante preciso.

Todo es a tiempo de la oportunidad que nos convoca… y podemos hacerla de amor… vivirla desde adentro… desde donde somos nosotros… desde donde podemos culminar cualquiera de nuestros actos con el corazón. 


En el corazón, el tiempo se detiene… se hace instante eterno de vida… instante de luz donde cada cosa se hace oportunidad para vivirlo todo.


Hacerse del instante sin tiempo…del corazón de Universo donde todo se culmina y donde todo es permanente comienzo.


Eso hace el amor culminando con su aroma en el estallido de una flor… eso hace el corazón cuando se hace flor para unos labios… cuando en el sueño nos sueña…. cuando en el alma nos ama.

 

Ulha Maleva

 

 

Así que… mantén tu enfoque firme en tu luz interna. Una vez integrado, unifica tu sentir al movimiento de la vida, pues ella conoce el sendero más perfecto para que desarrolles ese potencial.

 

Todos conocemos el crecimiento del bambú. Durante esos años en los que está bajo tierra la prisa sólo impide nutrirse del cobijo de la profundidad. Durante los años de expansión, los percances exteriores son la vía para hallar su fuerza. Siempre hay un bello espacio externo dotando a tu voluntad de las mejores facultades.

Un auténtico “fluir” requiere una voluntad firme, clara y enraizada.

Un verdadero “fluir” es una conversación inédita entre la vida y tú.

Un “fluir sincero” te acerca más a la vida, sintiendo que cada paso hacia ella, es un paso más cercano hacia tu ser.

 

¿Y si permitiéramos que la vida nos entrenara y nos preparara para que esa luz personal se materializase en su justo momento?

 

No pierdas la calma, sigue leyendo entre líneas, navega y únete a la tempestad, el éxito ya es parte de esa relación, nadie puede impedirlo ni mucho menos… arrebatártelo. Pues lo que es, es. Y lo que es, es todo. Y todo es a tiempo. Y el tiempo… ERES TÚ.

 

Éste es el mantra que me acompaña en mi compromiso con la fluidez dentro de lo que es.

 

Gracias por regalarme la posibilidad de compartir el espacio junto a vosotros. Para mí, ese trío, supuso un renacer a mi compromiso, un disfrute impecable en el movimiento de la fidelidad a mí misma.

 

Qué magia puede llegar a producirse cuando se vive a través de uno en el todo… pues sientes sin obstáculo alguno que todo es uno.

 

Os llevo en mí.

 

Con amor y un tacto delicado, os acompaño allá donde estéis

 

Noelia