Retomando el regreso, regresamos a lo real

 

– Una reflexión donde el espacio del éter nos ubica con precisión en la esencia de lo real –

 

Muchas veces creemos que estamos fuera de tiempo, que el plazo se ha pasado, que no podemos llegar a lo que nos hubiera gustado. Pensamos que hemos perdido el tren, pues todo sigue en el mismo lugar; un lugar completamente apartado de nuestros sueños, de nuestras peticiones a la vida; un lugar que repite realidades con diferentes personajes y atuendos. 

 

Pero sin embargo cuando pensamos que estamos a destiempo precisamente estamos en el tiempo. Es el tiempo de volver a tu asiento, ése que te da presencia y te susurra internamente qué está ocurriendo en ti; ése que es consciente de tus anhelos, de tus sueños y de tu sensación de fracaso, pero que también te trae las otras partes, aquellas que te ubican con precisión en la posición de quien observa, de quien viaja, de quien aprende, disfruta, comprende, goza y agradece. Es el tiempo de sincerarnos, de darnos lugar, de respetarnos y de acompañarnos par reconocer qué nos despista, qué nos confunde y qué nos reubica en la autenticidad de la realidad. 

 

Sólo podrás recibir la señales cuando estés dispuesto a escucharlas, a verlas, a sentirlas, a reconocerlas. Si tu verdad es “he perdido el tren”, nunca verás el paisaje que se vislumbra desde su ventana, ni mucho menos sentirás que llevas toda tu vida ocupando un asiento en uno de sus vagones. ¿Te sientes a destiempo? “Déjalo estar”. Ocúpate de estar aquí para que lo que sabe en ti actúe. No seas interferencia para tu propia percepción. Da lugar y sigue presente. Siente qué es lo que es inmediatamente preciso cumplir en este momento para ti. Pon tu atención a tu propia capacidad de mantenerte despierto y sé generoso con todo cuanto es, aquí, contigo, ahora. Y entonces… se resolverá el dilema. 

 

Este momento es justo a tiempo. Y en este tiempo se abre tu momento. ¿Regresamos a él? 

 

Retomemos nuestro vínculo con la consciencia que vive en nosotros. 

Esa parte que se da cuenta de lo que está viviendo; que observa observándose, que escucha escuchándose, que siente sintiéndose, que viaja viajándose. 

 

Regresemos al presente, a este momento, con todas sus cualidades y entresijos, para retomar una relación basada en la sinceridad, el respeto y la humildad.

 

Regresemos a ese estado que ofrece un lugar a todo cuanto se manifiesta. Ese estado libre de discusión o desacuerdo. Ese estado que descansa ante cualquier característica del momento en el que se encuentra. Ese estado que respira y empatiza con la peculiaridad de la naturaleza de todo cuanto percibe. Ese estado que encuentra una parte de sí mismo en cada espacio que le rodea y se expresa.

 

Regresemos a lo real. Viajemos a través de todo cuanto ocurre para reconocer la realidad oculta. La realidad no es real desde un viajero confundido o encadenado a ideales y creencias limitantes. Nuestra concepción de la realidad está más condicionada de lo que creemos. Por ello es imprescindible recuperar nuestra integridad para que a través de una mirada pura, podamos reconocer lo que en verdad es real en nuestro presente.La realidad se convierte en un camino de gozo hacia la realización cuando regresas a quien en ti es real, es esencia, es verdad.

 

Siempre estamos a tiempo, porque siempre es el tiempo. Es nuestro tiempo, y por ello, una vez identificado al viajero y encauzado el viaje… ¡sinceridad, respeto y humildad!: no te abandones, eres lo mejor que te puede pasar, eres tu mejor elección, eres tu mejor compañía. Date el lugar, pues la vida lo hizo desde el primer momento. Retoma la amistad con lo que eres, con lo que conoces y desconoces de ti mismo, sé respetuoso, amable, sincero y humilde, y la satisfacción por seguir en ruta, viviendo a tu lado, disolverá cualquier conflicto con lo imprevisto.

 

¿Continuamos? ¡Adelante!.

 

Recupera tu sensibilidad con cada espacio, cualidad y expresión de la realidad de este momento y tu concepto sobre ella cambiará. La realidad y tú sois parte de lo mismo; el enriquecimiento es mutuo; la belleza es sincrónica; la realidad se muestra pura y sin interferencias; permite que lo que te llega te muestre los intermediarios que evitan sentir la belleza del encuentro con lo que sucede, sigue caminando humildemente y la recompensará bañará tu interior de formas misteriosas y profundas. No confundas la meta, disfruta de los mensajes de cada etapa y habrás encontrado el propósito: regresar a la realidad de lo real en ti.

 

Necesitamos encontrar un sostén que sea independiente de las cualidades o las características de las circunstancias. Un sostén ausente de necesidad. Un sostén que sólo dependa de nosotros. Un sostén capaz de expresarse en la mayor adversidad y dificultad. Un sostén que no requiera un coste energético, sino más bien sea generador de bienestar. Un sostén que nos entregue la responsabilidad de nuestra propia libertad dentro de lo que ocurre. Un sostén que nos dé un lugar coherente y auténtico dentro de la situación. Un sostén que fortalezca nuestra confianza y nuestra seguridad con lo que estamos haciendo y comunicando. Un sostén que afiance la identidad que somos y nos permita desarrollar nuestras virtudes. Un sostén que madure cuanto mayor sea su entrega. Un sostén que se ofrende a lo que sucede sin búsqueda de su propio beneficio. Un sostén que cuanto más se entregue más reciba. Un sostén invisible y sumamente sensible. Un sostén que carezca de materia y desborde consciencia. Un sostén al alcance de todos que favorezca a todos.

 

El sostén está en ti, y sólo puedes sentirlo cuando tomas consciencia de cómo te relacionas con lo que está ocurriendo. El sostén es tu forma de relacionarte con el espacio, con este momento, con cada uno de sus detalles, con cada uno de tus pensamientos, sentimientos y acciones. Sé parte de cada espacio generado por ti y comprenderás cuál es la forma más bella, coherente, íntegra y auténtica que puedes crear a partir de ti, para sentir bienestar, paz, plenitud, gratitud, serenidad, alegría, gozo… con todo cuanto te acompaña.

 

Regresa a ese sostén y tu realidad será “real”.

 

Con suma gratitud y respeto por vuestra compañía,

seguimos encontrándonos dentro del viaje de la vida.

 

Noelia

 

 

Imagen perteneciente al retiro A solas conmigo: encontrando mi Soledad

Autora: Marta Casanovas Abril