REORIÉNTATE HACIA TU LUZ

 

La crisis de dejar de estar orientado hacia fuera y orientarse hacia el interior es nada menos que el regreso a casa. En ese regreso todo es menos fácil, sus pruebas son múltiples y duras. Es la senda del buscador sincero que no ceja, que fortalece la voluntad, se templa y sólo así logra finalmente el triunfo.

Isabella Di Carlo

 

Hace unos días recibí un texto enfocado en lo que traía la nueva luna llena de escorpio. Como siempre, no hay espacios que aparezcan en tu vida por casualidad y al leerlo comprobé que era precisamente lo que estaba viviendo y en lo que quería mantenerme sin huir de mi responsabilidad. Por ello, este martes, sentí compartirlo con todos vosotros.

Estoy más que segura que no soy la única persona que se encuentra en un momento especialmente duro de su vida. Pudiendo vivir inmerso en un cambio de rumbo, en un punto de inflexión e incluso en una apuesta por algo que pudiera parecer una locura. Los momentos suman intensidad y cuando parece que alcanzas un instante de descanso, ¡el elemento sorpresa aparece de nuevo!.

Este fin de semana tuve la oportunidad de vivir materializado mi primer tramo de mi nuevo sueño. El resultado superó cualquier tipo de visión previa, pero no sólo en una perspectiva, sombra y luz fueron de la mano.

Era mi cumpleaños, y como cada año, sabía que algo iba a marcarme internamente. Tras la conclusión del encuentro, una respuesta inesperada, dura y muy juiciosa abrió la puerta del aprendizaje que esperaba bendecirme en el nuevo ciclo. En aquel momento, lo único que me importaba era conocer si la acusación que estaba llegando a unos niveles tan extremos tenía razón de ser. Mi estómago se cerró y pasé a la acción. La prioridad era clara. Si había fallado, si había abandonado mi lugar de responsabilidad, quería ser consciente de cada uno de los pasos que me llevaron a ello.

Tras investigar sobre el hecho, descubrí la información que necesitaba. Hubo una acción que no respeté dentro de mi integridad, y esto tuvo unas consecuencias. Sin embargo, tuve que regresar de nuevo a esa integridad para hallar mi verdadera colocación en aquel espacio de crítica y agresión.

Fue tan bello… sólo puedo agradecer a esa persona la gran lección que inconscientemente se brindó a regalarme. Justo la mañana anterior, había tenido una conversación conmigo misma. Al levantarme fui consciente de que era la mujer que quería ser. Sintonizaba con cada parte de mí. La forma en la cual me entregaba a la vida no tenía nada que rebatir, me sentía una aprendiz completa y realizada dentro de la infinita senda que continúa. Me sentía plena conmigo misma. Me amaba, me respetaba y me acompañaba con total compromiso hacia la siguiente hazaña.

¡Y llegó! La prueba de fuego surgió. ¿Podría mantener el espacio libre de juicio hacia mí misma? ¿Seguía sintiendo una total resonancia por mi forma de ser? ¿Sería capaz de reconocer mi error, tomando la responsabilidad de las consecuencias sin machacarme por no haber tomado el otro camino que había formado parte del espacio de elección?.

Un simple hecho puede desencadenar un incendio devastador. Pero la auténtica catástrofe puede aparecer con tu posición ante ello. Todo depende de hacia dónde dirijas tu atención.

En aquel momento estaba claro. Estaba dispuesta a seguir aprendiendo. Cumplir años sin dar un paso más hacia tu propio amor y reconocimiento, supone un ciclo desperdiciado.

¿No se trata de adquirir la consciencia de lo que realmente corresponde al camino del alma?

Si es lo que he elegido, no puedo crear condiciones en el viaje. Quien toma contacto con la luz se hace más consciente de sus oscuridades y sólo a través de ellas se puede alcanzar el brillo que nos corresponde. El paso de inconsciencia a consciencia es duro, pero trae consecuencias llenas de amor.

 

Desandar el camino transitado con ignorancia es equivalente a limpiar, retirar las capas que oscurecen la luz del alma.

Isabella Di Carlo

 

Así que, decidí no dejarme arrastrar por la culpa ni por el tratar de modificar algo que ya estaba vivido.

Venía de trabajar RESPONSABILIDAD y esto significaba responder a mis actos y al impacto que generan en la vida.

Gracias a un gran misil de juicio, pude sentir físicamente mi necesidad inmediata de conocer la verdad: sintonizando con mi error; el momento donde solté las riendas de mi propio caballo.

Una vez encontrada la semilla de esa falta de responsabilidad, estaba preparada para recolocarme ante las críticas desde un amor impregnado en firmeza y humildad.

Lo que me enseñó esta situación fue a focalizarme en lo que realmente era prioritario y verdadero en la reacción de aquella maestra. Lo importante no era lo evidente. Lo que necesitaba atención era un acto que se había quedado a la espera de una escucha íntegra por mi parte. Si actúo según la información que otros me dicen, sin atender a un sentir libre de condicionamientos de otros, estoy saliendo de mis zapatos y esto… provoca respuestas desorbitadas como reacción a una necesidad inexpresada.

Si nos enganchamos a la sombra o al impacto que genera en nosotros su existencia consciente, nos estamos perdiendo la luz que espera al final del túnel. Cada conflicto aguarda con un regalo creado a nuestra medida. Si nos paralizamos en la superficialidad, nunca accedemos a él y nos pasamos el camino evitando ser conscientes de la intensidad de la oscuridad, resistiéndonos a la propia luz.

Fue precisamente a través de esta experiencia que pude volver a reconocer mi madurez. Metí la pata, lo reconocí, lo compartí, me disculpé y acogí las consecuencias; para después, soltar todo enganche y enfocarme en cómo integrar la atención para no caer en el mismo patrón bajo un formato diferente.

Volví a sentir la humildad; y comprendí que era ahí donde quería estar. No podía sino agradecer a la vida la posibilidad de ponerme el termómetro de aprendiz. Estaba dispuesta a seguir junto a esa vida capaz de llevarme al límite de mi propia capacidad, sintiendo que no estaba sola, que podía confiar en cada decisión que la vida me proponía.

Desconozco lo que he llegado a hacer en un pasado más allá de esta vida. Pero tampoco me interesa. Sé que, en mi vida actual, tengo la oportunidad de dar luz a la auténtica voz del alma y sé que para ello he de atender todas las consecuencias de un tiempo anterior. La red de la vida tiene una coherencia que no puede ser manipulada, tratándose del mapa más preciso hacia nuestro regreso al hogar.

Por esta razón, cada espacio que nos arrebate la paz interior nos está mostrando la nueva puerta por la cual cruzar para aprender a través de nuestras acciones lo que es la vía del amor incondicional.

Es preciso que soltemos el juicio y la queja ante las adversidades que aparecen puesto que se tratan de un movimiento que un día emprendiste y que regresa a ti con la más sana de las intenciones.

El pasado lunes recibí el regalo que más necesitaba. Estaba preparada para recibirlo aunque no lo esperase. Salí ganando por doble sentido. Superé la prueba e integré su lección. ¿Qué más se puede pedir?

Para mí, la vida nos ofrece un viaje que nos acompaña a regresar a nuestro hogar.

Una de las imágenes más bellas que se me ocurren para poder explicarlo es el símbolo de una constelación: Imagina que así como en el cielo, en la tierra formamos una constelación de estrellas. Todas ellas están presentes en el vacío conectadas bajo fuerzas invisibles que mantienen una estructura llena de sentido. Ahora pregunto, ¿por qué se hacen visibles esas estrellas en el firmamento? Porque la luz del Sol se retira para ceder el espacio a la oscuridad de la noche. Ahora, llevémoslo a nuestra vida: cuando todo aquello que nos da cobijo, resguardo, seguridad, fuerza, sostén, energía, nutrición…. desaparece, ¿qué ocurre? Emergen las adversidades en forma de conflictos, guerras, enfermedades, discusiones, juicios, etc. Simple, aparece la oscuridad. ¿No será justo en ese momento que podemos darnos el permiso para dar más fuerza y consciencia a la constelación que creamos aquí en la Tierra?

 

Así en el Cielo como en la Tierra

 

Así lo dicen las Escrituras Sagradas. Y así lo muestra la vida. ¿Será que la forma de brillar y encontrar el sentido de nuestro paso por esta vida es a través de descansar en el vacío que nos brinda la oscuridad?

¿Será que cuanta mejor relación tengamos con ella mayor será el brillo que podamos ofrecer al resto del planeta?

¿Os imagináis lo que podrían llegar a ver los seres que habitan en otras galaxias cuando mirasen hacia la Tierra?

¿Será que el sentido de cada uno tenga como fin unirse en un sentido global para llegar a iluminar a toda la humanidad?

¿Será que la forma de que otros lleguen a encontrar su luz es a través de responsabilizarnos de nuestro propio brillo? Pues, ¿cómo iba a encontrarse alguien sin una luz que le guiara desde la distancia necesaria para que sus conexiones a través de lo no visible a simple vista tengan la posición justa para darse?.

 

– Si quieres más no te enfoques en menos –
Convida, no convenzas.
Induce, no seduzcas.
Apoya, no manipules.

Luz Ángela Carvajal

 

El resto de la historia espera a ser transcrita a través de la experiencia personal de cada uno.

Que la reorientación a cada punto de luz que forma parte de ti, te haga enfocarte en lo verdadero para que la vida siempre sea recibida como el apoyo y no el infortunio. Siendo capaz de unir tus propios puntos de tu mapa personificado, y vislumbrar, la magnificencia de tu propia existencia.

Gracias por la confianza mostrada en vuestra entrega.

Seguimos conectados en este bello firmamento terrestre.

Bello encuentro y regreso al hogar.

Noelia