Recuerda… Silencia… LA SOLUCIÓN ERES TÚ

 

Estos últimos meses me han regalado experiencias límite llenas de riqueza. Sin embargo hasta los últimos días de septiembre no he alcanzado su tesoro: ¿qué es hacerte cargo de esta nueva experiencia con responsabilidad?

 

Mi viaje a Colombia siendo parte de la Caravana de la Paz, me ha traído nuevas perspectivas de lo que es hacerse cargo de tu vida.

¿Cómo es posible que niños inmersos en el mundo de la droga desde su primer uso de razón, desarrollando su vida hasta su adolescencia arropados por la violencia, los abusos y la falta de humanidad, cuando comparten su historia, en ningún momento aparezca la queja, el juicio o el victimismo?

 

Nadie se sentía víctima del narcotráfico ni de la guerrilla. Cada uno de ellos narraba la historia de su vida como si fuera un viaje de superación continua, donde cada situación provocaba una nueva forma de vivir desde lo que era posible, utilizando una creatividad inagotable.

 

La nada les daba todo. La oscuridad abría su luz y su sonrisa reflejaba el desapego a la dureza de su recorrido. No existía la tragedia, sólo su historia. Cada uno te regalaba su experiencia, su tesoro. Cada parte de su camino estaba bañada de sangre y crueldad, y sin embargo, te ofrecían su vida como una bella canción de esperanza y compromiso.

 

¿Qué es hacerse cargo de tu vida?

¿Qué es ser responsable? ¿Cómo convertir la carga en gratitud?

¿Cómo hallar en tu recorrido personal la tierra donde cultivar tus semillas ante cada cambio y adversidad externa?

¿Cómo cuidar tu fruto manteniendo todas sus propiedades?

¿Cómo nutrir tus propios dones gracias a los problemas y catástrofes?

 

Podría parecer locura pero es así. He necesitado viajar hasta el corazón del narcotráfico para encontrarme con la verdadera vivencia de la palabra responsabilidad. Relatos donde lo que podríamos catalogar como drama, muestran con transparencia la humildad de un ser humano aprendiendo a llevar las riendas de su vida en las condiciones más adversas.

 

Jamás había observado tanta delicadeza y cuidado en el trato cotidiano. Todos regalan generosidad, gozo y alegría. Nadie espera recompensa. Los obstáculos amoldan el camino y enriquecen el potencial. No hay vista atrás, lo necesario habita en el corazón, el resto es tan sólo carga.

 

Mi aterrizaje fue especial. Ellos no lo saben, pero me llevo un libro de sabiduría, con los relatos de los mejores maestros. Encendieron de nuevo mi corazón y me ofrecieron el mejor motivo para regalar a la vida lo que uno tiene, sin reproches ni justificaciones.

 

La vida me está estrechando el camino, me pone obstáculos y me regala un nuevo enfoque. Está despertando versiones de un don que creía dormido. En un pasado, hubiera llamado a esto desafío. En este momento puedo hablar de privilegio.

¿Qué ocurriría si sustituyera la queja por gratitud? ¿Cambiaría la situación?

Si tomara mi vida como un ser vivo, acogería con amor cada una de sus partes, encontrando en ellas los nuevos ángulos que me despertaran mayor fascinación y respeto. Jamás podría cortarle un miembro o discriminar un espacio en él.

 

Por lo tanto…, ¿cómo puedo seguir mi lucha con la vida y con lo que crea mi vía de aprendizaje?

 

Encontré en la fuente mi propia fuente. Y por ello, ahora, sé que sólo yo puedo cuidar de mi camino. Nadie puede amarlo por mí, nadie puede respetarlo por mí. Nadie puede sonreírle ni agradecerle si yo no lo hago.

 

La vida es impecable. Ahí reside mi responsabilidad. Responder con la misma impecabilidad ante lo que me está proponiendo, viajando más allá de la apariencia; permitiendo ser tocada hasta lo más profundo de mi corazón para así conectar desde la verdadera humildad y el auténtico espíritu de quien siempre aprende y agradece.

 

Sólo alcanzaremos la libertad cuando decidamos “decidir” en cada situación.

Cómo decides y desde dónde, crea la obra que regalas al mundo en tu presente.

 

En el instante en que actuamos desde un lugar puro, libre de “por si….”, de resistencias, de estrategias o justificaciones, estamos llevando al consciente espacios que permanecían ocultos, y que claramente condicionaban tus actuaciones.

 

Hay cientos de filtros que condicionan nuestras acciones. Nuestra responsabilidad también incluye cómo danzamos con ellos. Si son los que dirigen el movimiento jamás alcanzaremos el liderazgo de nuestra propia vida, y por mucho que defendamos la libertad, viviremos presos de nuestras propias creencias insanas.

 

La vida está ahí para despertarnos y reordenarnos.

En nuestro cerebro existe una cantidad gigantesca de información que niega nuestra autenticidad, evitando tomar un contacto diferente con la realidad.

Sólo nosotros podemos hacer que la relación con la vida pueda desactivar las conexiones que nos distraen y nos vuelven víctimas de un mundo insostenible.

 

Así como la vida, la Tierra también nos llama. ¿Seremos capaces de escucharla?

 

Para ello sólo necesitamos centrarnos en nuestra propia tierra. ¿Qué dice nuestra tierra? ¿Qué información guarda tu cuerpo? ¿Qué espacios de tu vida despiertan su verdadera semilla? ¿Qué circunstancias permiten que tu luz traspase oscuridades y muros inquebrantables? ¿Cómo cuidas de ti mientras cuidas de la realidad?

 

Con estas palabras tan sólo brindo la oportunidad de reflexionar y observar.

No sólo estamos acabando con un planeta. Estamos contaminando el que habita en nuestro propio cuerpo humano. Un simple cambio de perspectiva y de acción interno puede provocar un milagro externo. Tan sólo hemos de ponernos en marcha.

Toma tierra de tu tierra y regala a la Tierra tu mejor versión.

Olvida lo que puedes perder con ello y agradece lo que está siendo, pues sólo lo que cabe en tu corazón te corresponde.

 

Aparta la queja y deja que el coraje de tu semilla se desarrolle en tu tierra. Cuídala, ofrécele lo mejor de ti y desde ahí, podrás unirte a la vida reconociendo que su sentido nunca se apartó de ti.

 

Recuerda que tú no eres el problema aunque estés en él.
Recuerda que tú eres la solución aunque no estés en ella.

Y recordando… podemos cambiar, podemos dejar de estar en los sitios o en las posiciones que no nos corresponden, que no son nuestros.

Nuestro es responder a lo que somos.

Lo demás es ajeno, pegadizo insano que nos saca de lo propio y nos aleja de nuestra potencialidad saludable, la que sabe recuperar, cuando recuerda, una clave sencilla:

El problema siempre viene de afuera aunque lo vivamos dentro.
La solución siempre la llevamos dentro, aunque torpemente, la busquemos fuera.

Ulha Maleva

 

 

 

Gracias por ser parte de este viaje.

 

Con amor

 

Noelia