Recuerda «RECORDAR»

Como viajeros de vida, nos vemos dentro de multitud de circunstancias que nos llevan a transitar verdaderos desafíos. Las pruebas son de gran diversidad y al mismo tiempo presentan un fuerte peso y una incertidumbre abrumadora.

Ya hace una semana desde que el territorio del aire nos unió a través de su danza. Y de nuevo, la oportunidad para expresar el mensaje de aquel miércoles no se dio. Un miércoles más tarde, sigo sintiendo el pulso de estas palabras dentro de mí invitándome a expresar su semilla: RECUERDA RECORDAR… 

Durante la danza del 20 de enero, mi madre me comunicó que un “ser” a quien había acompañado de forma muy especial en los últimos meses, había decidido regresar al Gran Padre. No tuve la oportunidad de acompañarle en su partida debido a causas que no dependían de mí misma, sin embargo, algo en mi interior estaba con él; y una parte de su vida siempre pulsará en mi corazón. 

Las cosas no son como esperamos. Y gracias a ello, podemos alcanzar a percibir mucho más allá de lo deseamos. No somos conscientes, pero cuando nos cerramos a una creencia, sea cual sea, nos limitamos ante la vida. Las posibilidades son infinitas, y precisamente podemos descubrirlo cuando nos dejamos guiar por las decisiones de la vida.

En ningún momento hubiera imaginado transitar los últimos meses de Jesús de la forma en que se mostraron. Sin embargo, recibí tesoros que por mí misma nunca hubiera encontrado. Dentro de cada instante compartido, pude percibir situaciones que me generaban dolor e incomprensión; incluso pude pillarme ante espacios internos de enfado ante una injusticia tan clara como la que estaba presenciando. Jesús se convirtió en un gran maestro, pues me mantuvo anclada al momento, a lo que sucedía entre nosotros, y esto, me rescató. No hubo oportunidad para sublevarme y dejarme arrastrar por la protesta buscando una opción de comprensión y de cuidado. Yo no era quien para cambiar a nadie. No era responsable de solucionar lo que bajo mi perspectiva era un desorden, ni mucho menos gozaba del derecho ni de la sabiduría para juzgar si lo que estaba pasando era íntegro. 

La presencia de Jesús me llevó a cada momento vivido junto a mi padre. Y recordé una vez más todo lo que me enseñó a través de la dureza de la situación. Así que retomé mis valores.¿Cuál era mi misión en ese espacio? ¿Qué decidía cuidar? Regresé a ese regalo de la vida. Había decidido acompañarle desde lo que soy aportándole todo mi amor, eso era suficiente. 

Jesusete, así es como siempre lo llamaba, fue una mezcla de hermano-amigo-abuelo. Y hasta el último momento fue cómo no, un gran referente. Compartimos el día de nacimiento, y eso nos unía a través de un vínculo muy especial. En el último tiempo no podía entregarle los abrazos que acostumbraba, sin embargo pude abrazarle con mis acciones y el amor que sentía con ellas; mientras recibía su abrazo a través de un manantial de aprendizaje. Una de las lecciones que me remarcó con una elegancia innegable fue la importancia de seguir nutriendo la semilla de la humildad. Mi forma de entender la coherencia era válida para mí; sin embargo, no podía pretender que otros la sintieran igual. ¿Cómo permanecer en paz ante lo que sientes injusto?. Una nueva lección. Jesusete me entregó una gran biblia de humildad y de respeto. Y con suma gratitud me comprometo a darle continuidad cultivándola en mi día a día.

Muchas veces, ante situaciones que nos desbordan, solemos desprendernos de nuestros verdaderos apoyos. El miedo o el propio desconcierto nos desarraigan de las bases que hemos ido construyendo a través de las experiencias de nuestra vida. Y esto es precisamente lo que necesitamos atender y cuidar con más esmero. No se trata de evitar los huracanes sino de aferrarnos con más consciencia a aquello que nos hace sentirnos a salvo en nuestro interior. Hay personas que mantienen un estado de fe tan fuerte que prevalecen en su calma ante cualquier circunstancia. Otras, saben que lo único que depende de ellas es no perder de vista lo que es verdadero y que sólo ellas pueden mantener. Estas personas, nunca habitan en queja ni en nostalgia, porque lo único a lo que se dedican es a fortalecer su propia integridad. 

Para alcanzar este punto es vital estar abierto a todos los cambios que la vida va a pedirte para continuar en tu camino. Reconocer lo que sólo depende de ti, es lo único que puede entregarte un estado de paz y de gratitud inmutable ante las circunstancias. Sólo a través de ello, podrás desarrollar la habilidad que forma parte de ti dentro de la vida. Paradójicamente, en multitud de ocasiones, sólo podemos llegar a percibir el sentido por el cual estamos aquí, tras haber creado un verdadero anclaje en esas semillas específicas que sólo desde ti mismo puedes conocer, sembrar y desarrollar.

Sé que puede parecer extraño, pero en verdad, cuando tomamos contacto con la inestabilidad del día a día y de sus cambios permanentes, es cuando podemos observar con perspectiva el valor del arraigo de esos valores humanos. Pues son ellos los que nos entregan el sostén ante  la crisis, lo inestable y lo imprevisible. Gracias al movimiento inesperado de la realidad, podemos llegar a percibir cuál es la base de la tierra en nuestros corazones. Pues es ahí donde las semillas podrán desarrollarse. Si buscamos que esas semillas sean cuidadas y respetadas en un espacio exterior, sólo conseguiremos volver a encontrarnos con el desánimo de la injusticia y la ausencia de sentido por continuar. 

El territorio del aire nos hace partícipes de nuestra misión como parte de un tejido como el que forma la humanidad y el planeta Tierra. ¿Qué depende de ti?. Es lo único que necesitas para ofrecer a este momento y recibir de él un aprendizaje nutritivo e inspirador. La vida es movimiento y ese movimiento te brinda continuamente los espacios que menos esperas con una razón. Pero llegar a ella, necesitas un movimiento interno que sólo tú puedes desarrollar. Has de estar preparado para desprenderte de millones de estructuras que has construido en tu vida. Necesitas abrirte a ser desmontado de todo lo que creías verdadero. Es preciso que ames lo que va en contra de tus parámetros. Sólo cuando disuelves toda frontera y prejuicio, puedes alcanzar el verdadero territorio de la libertad. 

Por ello, con estas palabras me gustaría traer una pausa que alumbre nuestros últimos días. ¿En qué momentos hemos soltado la confianza en lo que nos fortalecía internamente?.¿Cuándo hemos dejado de creer en esa voz interna?. Todos hemos transitado momentos de gran seguridad, certeza y autenticidad interna. Todos sabemos lo que es sentirse en gozo, en unidad, en paz… Estos momentos, son los que necesitan ser anclados de forma permanente. Sólo a través de ellos podremos entregarnos al viaje como auténticos aprendices. La misión de vida, no es tanto lo que logramos, sino cómo vivimos lo que nos toca vivir a cada momento. 

Lo que depende de cada uno, es el tesoro que podemos multiplicar.

Que lo realmente estable sea nuestro aprendizaje y el cultivo de nuestros valores en el corazón, gracias a cada etapa del viaje, más allá de las circunstancias y de nuestros deseos.

Recuerda recordar, ponlo en marcha y tú mismo recibirás la respuesta.

Y recuerda, eres el único que puede dañarte evitando lo que es inevitable en ti. 

 

Que el amor siga mostrándote el camino.

 

Todo mi respeto a cada camino personal

Noelia