Recordar…

 

La lluvia tiene una sonrisa que brota al tocar tierra…
entonces se esparce y se hace espejo en los charcos..
y en ellos espera tu llegada para que tú también sonrías.

Luego la lluvia se evapora y se lleva tu sonrisa… se hace de nube… y espera hasta que un día, decide llover de nuevo y devolverle a la tierra tu sonrisa.

Así es la vida… sueles encontrarte en ella, lo que primero le has dado.

 

Ulha Maleva

 

Hay momentos en el camino de cada uno que necesitamos volver a tomar tierra sobre lo que realmente estamos viviendo. Las circunstancias traen consigo grandes retos y todos ellos suelen ser una oportunidad única para poner a prueba nuestro compromiso inicial, ese pacto que hicimos el día que como almas, decidimos bajar a experimentar en la Tierra. ¿Seremos capaces de mantener la coherencia y la confianza con ese vínculo dentro de las tentaciones y los dramas del ego?.

 

En cada una de las cosas no deseadas que suceden, reside una gran luz. Muchas veces, necesitamos entrar en el juego de la vida para pillarnos saltándonos las reglas y afortunadamente dirigirnos como “premio” a la casilla de salida. Pues es en contacto con ese inicio donde somos capaces de descubrir que todo lo que necesitamos está en ese lugar. Basta con mantener ese inicio como punto de referencia para que cada dificultad pueda pulir nuestro propio compromiso y recordarnos el sentido de qué hacemos aquí.

 

En el momento en el que podemos enraizarnos a esa melodía que el alma toca para nosotros, cada experiencia muestra un sentido claro de preparación hacia el siguiente paso.

¿A qué me refiero con ello? Todos sabemos lo que es escuchar una voz interna, o vivenciar una certeza inamovible, sentir sin ver, o ver sin haberlo buscado… La intuición puede manifestarse de muchas formas diferentes, pero cuando la sigues, el resultado es simplemente mágico.

 

Sentir que todo está conectado y que nada podría ser de otra forma, requiere una vivencia que nada tiene que ver con la apariencia. Vivir una vida a través del control desvanece toda posibilidad de diálogo con tu propia esencia. Son necesarias grandes sacudidas para que al fin, decidamos rendirnos a lo que siempre está y nunca dejará de acompañarte.

 

El miedo por encontrarse nos lleva a espacios que rozan la locura. Podemos verlo en lo que nos rodea. La sociedad está sedienta de encuentro, está pidiendo a gritos un regreso al hogar. Sin embargo, su enfoque tan dedicado al resultado y al estatus, nunca consigue saciar la sed.

 

Todo viaje te lleva al punto de partida.

De lo que se trata es de imprimir en ti la sabiduría adquirida en cada paso soltando todo lo que obstaculice la expresión de tu verdad.

 

Es importante ser conscientes de que hay un gran conflicto con la sencillez. La simplicidad nos lleva a centrarnos en un solo aspecto, un don que sólo tú puedes fortalecer y enriquecer. Sin embargo la sociedad nos ha mostrado la validez de lo contrario. Cuanto mayor cantidad de títulos poseas mayor logro alcanzarás, la oportunidad está asegurada, y la abundancia vendrá a ti.

 

Cada persona necesita encontrar ese espacio en su vida, ese medio por el cual ser consciente de su propia voz. Es urgente volver a conectar con la fuente de la que venimos, para sentir de primera mano cuál es tu responsabilidad, qué pieza del puzle te corresponde cuidar, qué has venido a disfrutar y regalar al mundo.

Cuando llegas a sintonizar con ello, te das cuenta de que no hay necesidad de hacer más allá de lo que ya forma parte de tu naturaleza. Pues desde ahí puedes crear tu mejor versión y en ella no hay anhelo ni búsqueda, sólo encuentro.

 

La magia nace en el momento en el que descubres lo que es ser tú y comienzas a pasar a la acción con ello.

 

¿Recordáis el cuento de La Bella Durmiente?

Es la clara fotocopia de nuestro viaje de reencuentro. El príncipe, necesita pasar por grandes dificultades para poder llegar hasta el torreón de su inconsciencia, y poder despertar su parte dormida. No se trata de una persona diferente, sino que habla del encuentro de nuestras dos mitades. La parte que a través de la vida ha adquirido la sabiduría de la experiencia al enfrentarse con sus dragones del pánico y las pruebas de sus inseguridades, soltando las armaduras de su corazón, ha despertado a su consciencia va en búsqueda de su parte inconsciente para traerle la luz que ha vuelto a encontrar. Cuando la consciencia ilumina ambas y las une, el despertar sucede instantáneamente.

 

Para mí, la unión con nuestra “voz” da sentido y seguridad. Hace emerger la confianza y nada puede parecerte mejor opción. Tú lo eres todo, y tu mayor deseo es compartirlo con todo lo que te rodea.

 

Todo se trata de un viaje que nos haga recordar.

Recordar el punto de partida.

Unificarnos para seguir su compromiso.

Y permanecer en ese vínculo para no caer en las tentativas del ego.

 

La unión hace la fuerza. Pero toda unión comienza con uno mismo.

Acoge con amor cada uno de tus espacios y sentirás que todo habla tu idioma.

 

La vida espera pacientemente nuestro despertar. Pero ya no tenemos excusa para dormirnos. Hay multitud de espacios que están susurrando, acariciando e impulsando nuestro despertar.

 

Permitamos que los dragones terminen su diálogo pues hay un mensaje que descubrir en ese gran encuentro que supone mirar en ti eso que fuera grita con tanta fuerza.

 

Aterriza en ti eso que te llama la atención del exterior y regala la experiencia de tu aprendizaje a tu entorno. Cuanto más sinceros y honestos seamos con nosotros desde la humildad en cada prueba, más cerca estaremos de esa unificación. Cuanto más entreguemos de aquello encontrado, mayor sentido tendrá el camino del reencuentro.

 

Gracias por hacer que lo que pudiera parecer imposible se convierta en la misión de muchos.

 

Seguimos conectados, inspirados por un corazón amoroso e impulsados por la fuerza de la unión.

 

Que el camino os siga entregando la luz de vuestra alma a través de sencillos espacios en el día a día.

 

Con infinita gratitud

 

Noelia