QUE NO TERMINE EN TI

Dibujo de Lena Peiro

Mi más sincera gratitud por tu ofrenda

 

A solas conmigo me pregunté para qué y para quién escribía. Durante un tiempo sentía que ya no era lo mismo. No podía sostener un formato anterior. Aquellos viajes en tren de madrugada tras las sesiones de Barcelona, eran parte de la danza, y mi escritura salía de cada uno de vuestros movimientos. Sin embargo ahora algo no encajaba. Todo era diferente, y al mismo tiempo sabía que no consistía en dejarlo, sino más bien encontrar una nueva forma. ¿Cómo podía adaptarme a las nuevas circunstancias?.

Entonces una voz interna me dijo: Recupera tu unidad y mantenla… en ello está tanto la clave como la dificultad. Sé fiel a tu unidad. 

Aquellas palabras me entregaron un océano de serenidad. ¡Tan sólo se trataba de enfocarme en el cuidado de mi fidelidad!. Un acto de profunda maestría al que dirigía mi propósito.

Desde ese nuevo espacio dentro de mí, puedo distinguir con claridad cuándo es el momento y sobre todo cuál es el sentido de mis pasos. El pasado día de Reyes, nuestra danza nos llevó a un lugar muy íntimo llamado A SOLAS CONMIGO. Mi sensación durante ese aterrizaje fue mantener la compañía de ese estar con uno mismo. Escucha íntima que permite encontrar espacios silenciosos con gran cantidad de información. Cuando dentro de nosotros permitimos que no haya interferencias nos sorprendemos encontrando experiencias que han dejado poso, guardando preguntas, respuestas, creencias e incluso promesas. Al darnos la oportunidad de observar con plena apertura y sin necesidad de condicionar lo que existe ni mucho menos modificarlo, aparece una oportunidad de gran valor para nosotros: es el momento para ordenar sí o sí lo que somos en cada rincón de nuestro mundo interno. 

Las circunstancias externas son parte de los elementos cruciales para alcanzar ese nuevo orden interno. Pues gracias a ellas llegamos a encontrar lo que tan difícil era de escuchar o dar voz en nosotros. El tramado de la vida es simplemente perfecto. Cuando estamos preparados, tomamos consciencia de ello, y en lugar de enfocar nuestra energía en tratar de que todo sea diferente, nos unimos a las circunstancias como el camino por el cual seguir sin oponer resistencia, y entonces, descubrimos que ya hemos llegado. ¿Llegado a dónde? Al sentido del viaje; a ese motivo por el cual estás aquí en este momento. ¿Qué es lo que toca aportar a él?.

Concederse un ayuno de opiniones externas y de condicionantes permite retomar la escucha y cuando lo haces tu sentir se vuelve claro para ti. Para mí, no hay nada como regresar a ese espacio interno que te permite identificar lo que es beneficioso para ti, lo que toca, lo que resuena para ti en este momento de tu vida. El don del sentir, es la voz de ese maestro interno que te conduce hacia aquello que tu alma necesita para seguir enriqueciéndose y aprendiendo. Lo cual dista mucho de lo que nos gusta o nos satisface.

Cuando escuchas, dejas de lado cualquier elemento que pueda entorpecer la información que ya está ahí. Te limitas a recibir, y a seguir ese primer impacto dentro de ti. Cuando consigues viajar a través de lo que te ha tocado, desde el observador y el protagonista al unísono, alcanzas la sabiduría de la experiencia. Te encuentras en facetas desconocidas. Descubres lo que hay en ti y puedes llegar a identificarlo como propio o como adquirido sin consciencia de elección previa. 

Conocer todos tus puntos te entrega el poder que necesitas para vivir. Conocerte te da la habilidad para saber lo que toca en cada momento, generando beneficio en todas las direcciones. Ahí está la clave, saber de ti; reconocer tus dones y tus flaquezas.

Y aquí es donde voy a ralentizar la escucha.

¿Qué ocurriría si en lugar de evitar aquello que te caracteriza para no sentirte desplazado o rechazado, lo ofrendaras como misión de vida?

Reconocer cuáles son esas cualidades que nos hacen diferentes y que puede que durante un pasado hayan sido motivo de exclusión y separación, nos libera rápidamente de las cadenas que oprimen nuestra verdadera identidad. Darnos la oportunidad de volver a reagrupar todo eso que nos hace especiales y raritos, es lo que nos mostrará el camino para encontrar la unidad en nosotros mismos, sin ella, nada de lo que ocurra fuera podrá entregarnos gozo, plenitud y ni mucho menos libertad. Jamás estaremos completos gracias a lo externo. Sólo nosotros podemos darnos lugar y dicho lugar sólo puede suceder dentro de ti.

Una vez reconocido para quién vivimos, podemos dar el paso hacia la siguiente etapa: ¿para qué vivimos?. ¿De qué sirve ser un tesoro si no puede repartirse y extenderse?. ¿Y cómo se consigue?

Basta con unirnos a las circunstancias y sentirlas como un nuevo territorio dentro de nosotros. Recupera tu fidelidad y mantenla en cada situación. Sé unidad con lo que ocurre y descubrirás lo que sois capaces de ofrecer:

Si una de tus rarezas es ser persistente. Hazte visible en la sociedad enfocando esa voluntad hacia una acción que impulse a otras personas a sembrar esa persistencia en sus caminos para alcanzar el logro de otros dones. 

Si lo que te hace vibrar es cantar expresando todos tus estados de desánimo y melancolía, grábate en esos momentos y ofrece los vídeos al mundo. Comparte tu luz.

Si lo que resuena en ti es leer, hazlo y compártelo con otras personas, que tu pasión se sienta más allá de tu propio mundo interno.

Si escuchas lo que hay en ti, encontrarás una gran cadena que se retroalimenta y se fortalece a través de su movimiento creativo.

La clave es ofrendar. Que no termine en ti. Que tu cosecha siempre esté viajando y siempre esté vinculada a la vida. Para ello tus semillas necesitan de la realidad del momento. Si convives con él, descubres el potencial que son capaces de generar.

Una vez en marcha, necesitamos guardar una fidelidad profunda al compromiso de mantener nuestra unidad a través de la acción en el día a día al mismo tiempo que aceptamos con plena apertura y agradecimiento el movimiento interno que nos produzca dicha acción.

Ser visibles a la vida nos da una nueva perspectiva de esa ofrenda cuando recibimos sus respuestas. 

La belleza del fuego nos da la oportunidad de creer en nosotros entregándonos en presente en nuestra mejor versión y al mismo tiempo purificar ese primer espacio del que salió nuestra acción para seguir profundizando en el detalle y alcanzar la verdadera destreza de nuestra unidad.

Es momento para pasar a la acción. 

Las excusas no son válidas en el 2021, todo lo que se trata de justificar se desploma por su propio peso. Sólo nosotros podemos hacer que este viaje que todos compartimos sea un espacio nutritivo o decadente.

Ser guardianes de la consciencia del fuego en nosotros es un verdadero privilegio.

Que la vida te entregue las circunstancias precisas para reconocerlo y disfrutarlo.

 

Conectados por siempre

Noelia