«Presencia presente en presente», EL ATAJO ERES TÚ

 

Los movimientos exteriores en los que estamos envueltos son realmente infinitos. Cuando los sumamos a los movimientos de nuestro propio territorio interno la experiencia se intensifica. Para  no desvanecer en la tormenta diaria de sucesos, es preciso ocupar un lugar clave diseñado especialmente a nuestra medida. Y ese lugar no es otro que el de la butaca llamada: presencia presente en presente.

 

¡Vaya juego de palabras! Sí, lo escribo de forma supremamente consciente. El presente no depende de nosotros, sin embargo mantener nuestra presencia presente es parte de nuestra responsabilidad. Nadie puede lograrlo por nosotros, y gracias a ello podemos tomar las riendas de nuestra vida sin intermediarios. Somos suficientes y completos para lograrlo. Lo único que es preciso poner en marcha es el factor acción en presente. Así que vayamos a ello. ¿Os parece si nos acompañamos a este espacio tan esencial y preciso de una forma sencilla y accesible para todos?.

 

¡Bienvenidos al territorio del éter! El hogar de la consciencia y de las infinitas posibilidades. 

 

Entrar en la frecuencia del éter, implica algo sumamente importante por nuestra parte: ser parte de lo que sucede desde la presencia y la no acción. Esto significa formar parte de la escucha del momento, atender todo lo que se muestra, permanecer en contacto con todo lo que va desarrollándose en el entorno y ocupar una posición de espectador de todo cuanto ocurre fuera y dentro de ti.

 

En el momento en el que nos damos la posibilidad de transitar un espacio de no acción y de completa atención, podemos sentir una clara expansión de nuestra visión, de nuestra escucha y de nuestro sentir. Si nos damos la oportunidad de sostener un espacio de tiempo prolongado en aptitud de observación, y además, ponemos un toque extra en cómo observamos, estaremos en el medio perfecto para percibir realidades muy diferentes a la perspectiva encasillada que teníamos de “la realidad”. Cuando además aportamos la sensación de descanso interior, entregamos a nuestro cuerpo una información de reposo y de pausa, una opción rápida y directa de disolución de deberes, tareas, necesidades y tensiones. Ocupar el modo descanso en nuestro interior abre la ventana a nuestra verdad, y esto genera una corriente de permiso que trae todo lo que hasta el momento no había podido ser atendido.

 

Ahora volvamos al momento presente. La vida nos brinda un hecho concreto. ¿Cómo nos unimos a él? Fácilmente, sin tensión ni intermediarios. Nos damos el permiso de formar parte de ese instante aportando el toque de reposo interno. Unas cuantas respiraciones en ese lugar son suficientes para descubrir el gran mundo que se abre ante ti. Tu pausa te trae movimiento, y no precisamente físico, sino que la información de lo que es real en ti se te muestra de forma clara y evidente. Justo ahí presente en tu presencia en presente empiezas a relacionarte contigo desde otro lugar. Ya has llegado. Desde aquí, -sí- es fascinante vivir. La vida merece verdad y tú eres el único encargado de que sea viable desde ti. Hay infinitud de cosas de las que no eres responsable. Pero precisamente eso que vive en ti, está ahí para una misión. Tu presencia sabrá descifrarla, si la evitas, estarás atrapado por siempre; si la atiendes, conocerás de primera mano para quién vives y el valor de tomar ese lugar.

 

La libertad comienza cuando descubres lo que te pertenece y lo que no. Saber que lo que ocurre no es tu responsabilidad es un gran descanso. Reconocer que lo que haces con lo que ocurre es lo único que depende de ti, no sólo te simplifica el camino sino que te aporta la fortaleza y la sabiduría precisa para llevarlo a cabo. Sólo sabes quien eres cuando te unes a la trama de la vida en presente y te relacionas con ella poniendo en práctica los valores que hay en ti. Tu coherencia se encarga de ser cada vez más pura a través de tus acciones. La verdad que vive en ti, necesita un instrumento o una vía por la cual expresarse en la vida. Y tú eres ese medio. No necesitas mostrar el final del viaje en el primer paso. Ni la vida ni tu verdad esperan tal cosa. ¿Qué sentido tendría entonces la propia existencia?. El viaje es el juego y tu forma de comprometerte con él te entrega el sentido y el valor que muchas veces buscas en un lugar inadecuado. Si dejas que el propio hecho que aparece en tu vida te muestre todo lo que convive contigo, podrás percibir con claridad que el hecho en sí es la excusa para poder ordenar tu propio mundo interno pasando a la acción y dando lugar a lo que hasta ese momento no habías sabido, bien por desconocimiento, bien por incapacidad. 

 

Ya estamos preparados para pasar a la acción a través de la presencia consciente y dejar atrás  los liderazgos de los caprichos del ego. ¡Un momento de respiración y escucha!: Seguro que seguirán presentes, nuestra misión no es amordazarlos ni acabar con ellos, nuestra acción sigue las leyes del amor; y el amor no tiene enemigos, es completamente inclusivo e independiente de las estructuras de poder. El amor atiende a lo esencial y da lugar a todo cuanto existe. Se ocupa de lo que le corresponde y no siente obstáculo alguno que le impida florecer en todo espacio. Por ello, podemos convivir perfectamente con nuestra parte egoica. Basta con atender nuestro “cómo” para que todo se mantenga bajo las leyes de la armonía y la paz.

 

El éter nos regala visibilidad. Sólo necesitamos situarnos en la butaca adecuada: esa que necesita reposo interno y contacto presente con todo cuanto se manifiesta, desde la observación  y la pausa. ¡Una vez ahí prepárate que vienen curvas!. Y esto quiere decir… Ahora vas a empezar a ver, ahora sabrás lo que es escuchar, ahora tu sentir tomará una dimensión diferente: respira con mayor atención, descansa en eso que observas y permite que todo cuanto se muestra se exprese. 

 

El éter se sincera cuando nos damos lugar en él y le damos lugar en nosotros. Entonces sólo nosotros podemos mantener esa sinceridad viva. ¿Somos capaces de seguir su corriente descubrimos cosas que no esperamos?. ¿Podemos ser sinceros con nosotros mismos una vez conscientes de la verdad?.

 

Habitar el éter tiene consecuencias: ya nada vuelve a ser lo que era. 

 

El siguiente paso depende de cada uno, ¿qué vas a hacer con lo que has visto de ti gracias a esta situación?. ¿Qué es lo que hacías antes frente algo similar?. ¿A dónde te ha llevado?. ¿Te produce paz interna?. Y ahora, ¿eres capaz de seguir bajo la misma pauta de acción una vez reconocido lo que has percibido?, ¿qué te trae tu decisión a nivel interno?.

 

El éter te acerca a la verdad y esto puede ser doloroso. Sin embargo el dolor está acompañado de claridad y de sentido. Los caminos se abren y las opciones posibles te entregan el impulso para confiar en tu capacidad. Si sigues ese sendero, no sólo sentirás que tu vida toma otra perspectiva sino que tú mismo serás otro. 

 

El éter recuerda el sentido. No hace el milagro sino que muestra el camino para encarnarlo. No hay mayor milagro que lo que tú consigues para ti mismo. Sigue tu pista… la vida siempre estará presente a cada paso. Reposa en cada acción y recuerda que la prisa sólo genera interferencias. Cada vez que la realidad te supere, retoma el contacto con el espacio que te rodea, descansa en lo que en ti sucede y tendrás claridad para el siguiente paso. 

 

El éter está en ti al igual que tú estás en él. La consciencia está en ti así como tú la habitas. La presencia respira en ti así como tú respiras en su presencia. El presente es contigo, y tú lo eres con él.

 

¡Bello viaje en el presente de tu presencia presente!

 

Gracias por este momento

Noelia

 

Imagen perteneciente al retiro A solas conmigo: encontrando mi Soledad

Autora: Marta Casanovas Abril