No te lo tomes personal

 

¿En verdad tu felicidad depende de lo que esté pasando?

¿La valoración de ti mismo está a cargo de tus logros?

Si es así… ¡Es momento de revisar nuestros humores!

¿Me acompañas?

 

Todos conocemos la maestría que muestra la vida dando donde más duele en el momento más propicio. Y también sabemos la gran habilidad que tenemos para implicarnos hasta lo más hondo. Pero, ¿conocemos cómo cuidarnos en ello?

 

Todos conocemos la sensación de luchar contra viento y marea para el logro de algo que realmente es importante para nosotros, exprimiéndonos al límite, y sumergiéndonos en la recapitulación de cada aspecto en búsqueda del error.

 

Sacrificio y voluntad para seguir nutriendo el machaque externo con un libro de reclamaciones y quejas camuflado en cada conversación.

 

Lo sé. La vida es dura, complicada, desafiante…

¿Y nosotros? ¿Somos flexibles, simples y acogedores?

 

¿Sabéis qué? Cada vez siento que es más cierto. Sí, la vida es un espacio único para entrenar nuestro nivel de sacrificio y voluntad, sin embargo, la connotación con la cual la vivo es muy diferente a la que solemos caracterizarla.

 

La voluntad es un acto único de generosidad incondicional hacia uno mismo. Quien posee voluntad para mantenerse flexible, acogedor, suave y moldeable, no hay adversidad que lo coloque en el papel de víctima. No hay tierra para el drama. Nada externo modifica su posición ni su forma de relacionarte con ello.

Quien sacrifica su vida a su voluntad, cae en las manos de la humildad, acogiendo cada parte de sí como la única vía para continuar su rumbo.

 

Si la vida es un viaje que está en continuo movimiento y nunca se aferra a ninguna situación, ¿por qué nos empeñamos en aferrarnos al conflicto como si fuera lo único que estuviera presente en nuestro presente?

 

La vida tiene un poder de fluidez impecable. Todo fluye bajo múltiples escenarios. Sus obras son de una riqueza pasmosa, pero ninguna es igual a la otra. Cuando en nuestra vida nuestro camino está estancado por algún motivo, es preciso volver a un espacio y comprobar de qué forma lo estamos cuidando.

 

Todo atasco externo es una muestra del estancamiento generado por una falta de visión en nuestros propios humores. El agua, para mantener una salud genuina precisa de oxígeno de gran pureza. La toxicidad bloquea su circulación pudiendo llegar a obstaculizar completamente su camino.

 

La misión del artista es dar luz en el rincón más profundo del corazón humano.

 

Cada situaciónpone a prueba nuestro nivel de compromiso con el cuidado de nuestros humores. Cuando damos más importancia a lo externo, olvidamos que al igual que fuera, existe una gran necesidad de mirada interna. Si para el logro de un sueño ponemos en peligro nuestro propio instrumento, aunque nos encontremos en el pódium, llegará un momento en el cual no podremos disfrutarlo, debido a que no habrá cuerpo físico que pueda sostenerlo.

 

Sólo se aprende aquello que se descubre.

 

Y entonces… llega la vida y nos recuerda. El humor, tiene un radar genuino. Cuando sientas que todo lo que ocurre te impacta y te genera culpabilidad, sintiendo un peso incapaz de apoyar tu siguiente paso… ¡es momento para cuidar de tus humores!

Si en tu día no hay risas, espacios donde nada parezca importante, payasadas que te hagan disfrutar de tu propia torpeza… Necesitas una vuelta al agua. Y eso es un regreso al hogar. Una comprobación de los requisitos que tú mismo te has propuesto seguir para participar del viaje de tu vida.

 

Comprueba tu equipaje. Da aire al agua retenida y juega con el conflicto.

¿Y si resultara que lo que me está proponiendo es una conversación para poner tierra a lo que no permito que fluya en mí?.

 

En la antigüedad, para conocer el estado de salud, medían los humores. Como ahora es algo olvidado, la vida ha cogido ese rol. Una y otra vez, pone delante de nosotros el termómetro de humores a través de sus percances. Si lo tomamos personal y muy en serio… estamos atascados. Si pase lo que pase tomamos el hecho como puente hacia un nuevo aprendizaje personalizado donde adquirir un nuevo dominio del arte de la humildad y la confianza… ¡viviremos el Cielo en la Tierra!.

 

Todos sabemos lo que es sentirse payaso. Todos conocemos lo que es vivir la fluidez en uno mismo y todos hemos vivido la experiencia de sobrevolar las circunstancias. Lo único que necesitamos es mantenerlo más allá del matiz y el peso externo.

 

Puede que sintáis estas palabras como un mensaje muy escuchado y poco accesible.

Si así lo vives, es la señal de que algo por dentro necesita oxigenación.

Todo está inventado. Cada segundo trae nuevas repeticiones de lo mismo en diferentes escenarios con personajes que rotan. Lo único que hará que las cosas sean diferentes es nuestra relación con cada realidad que acojamos.

Vuelve a tu danza en pareja. Ese bello espacio compartido donde había unas reglas de juego; donde más allá de si las cumplías, las saltabas o las confundías… lo que importaba era cómo te ofrecías a disfrutar el momento. Si ahí eras capaz de vivir que nada era tan importante, que la exigencia no iba a detener esa belleza que aparecía al permitir que esos dos cuerpos jugaran sin expectativas… ¿por qué no vas a conseguirlo fuera? Todo es una danza, todo es un viaje y todo al fin y al cabo son corrientes que se encuentran y se proponen juegos para conocer la habilidad y la belleza que el uno ve del otro.

 

La vida nos pone el camino fácil para que accedamos a nosotros mismos. Sólo nosotros somos los responsables de verlo así y de permitir que sea posible.

Para ello voluntad y humildad son dos pilares clave.

Humildad para mirar con los ojos del amor todo lo que sale a la luz y rechazas de ti mismo, y voluntad para seguir aprendiendo a amar lo que emerge sin aislamientos, escondites o manipulaciones. 

 

Sé que no es tan sencillo a la hora de ponerlo en marcha. Además la situación se complica cuando no se trata sólo de ti, sino que además, las personas que amas también se encuentran en un punto de abismo crucial.

 

Entonces lo que necesitamos es… volver al artista. Reconoce con humildad y acoge la voluntad de soltar y dejar de sostener, y comienza a acompañar desde la liviandad, la oxigenación de que nada te aprese, de que todo siga circulando… no fortalezcas lo paralizante. El drama excluye; el humor incluye, contagia y permite que la perspectiva sea compartida hacia un bienestar.

 

¿Y si por un momento dejáramos de sostener el conflicto y nos dirigiéramos a dar aire al agua que estanca nuestra tierra y nos permite ver su necesidad?

¿Y si nos uniéramos en el juego? ¿Y si nos dejáramos caer? ¿Qué emergería del vacío?

 

Cuando las respuestas sólo son preguntas a nivel externo, mi danza trae con naturalidad todo lo que necesito. En ella confío y a ella me entrego.

Cuando comencé a relacionarme con la vida de la misma forma, todo cambió.

Sin embargo, tengo un pacto conmigo misma, mantenerme despierta en ello; voluntad para permanecer en ese juego, en esa danza, en ese viaje.

 

Todo depende de ti y nada es tan importe… no lo tomes personal, ¡disfruta lo que hay tras el primer impacto!

 

La vida te acompaña pase lo que pase, ¿y tú? ¿te acompañas?

 

Con amor siempre unida a vuestros pasos

 

Noelia