NO HAY VUELTA ATRÁS

 

Apunta hacia la luna; si no aciertas, de todos modos… caerás en las estrellas.

Les Brown

 

Llega un momento en la vida en que sí o sí apuestas por la llamada que resuena en tu interior. Puede que parezca loca, puede que sea incomprensible y mucho menos aceptada, sin embargo, sabes que toca.

 

Cuando hablamos de fluir, tendemos a dejar caer la responsabilidad en lo que la vida propone, pero si nos quedamos ahí, en algún momento u otro sentirás que algo falla.

 

En los últimos meses estoy sintiendo la gran necesidad de ser coherente y con ello me estoy dando a lo que durante tantos años se ha ido gestando. Sé que estoy en plena transición, sé que no puedo pretender acelerarme y al mismo tiempo tengo la gran certeza de que no puedo despistarme en ningún detalle. Si miro desde la distancia todo lo que supone el cambio, sumando las consecuencias que traerá, se me cierra la garganta, la pelvis se bloquea y con el estómago en un puño me ahogo en la duda girando la mirada a la casilla del pasado.

Sólo una cosa puede mantenerme fiel a mi sentir. Y no es más que mi compromiso con el cuidado de la belleza de mis acciones.

 

Si pienso en la locura de mis nuevos pasos, doy voz al miedo y a la desconfianza.

Si me concentro en cuidar cada momento como si fuera la pieza de arte que ofrezco a la vida, todo se transforma súbitamente. Ser consciente de la forma en que me trato, en la manera en la cual realizo cada una de las actividades cotidianas, desde el hacer la cama al cepillado de dientes; ser capaz de acompañar mis movimientos con delicadeza, sin prisa y con precisión. Dar agilidad a la soltura del sentir sin negar su autenticidad a través de juicios.

Una simple conversación puede ser una obra de arte. Y como no, un cambio total de tu forma de vivir, un soltar o un apostar por tu resonancia interna, son el foco perfecto para incorporar la danza de la belleza.

Si todos nos focalizáramos en ello, no habría ningún tipo de conflicto ni desequilibrio. Todo estaría en armonía y sintonía. Cada acción se ofrecería desde la profundidad y nos dedicaríamos a compartir esencia. El control y la manipulación no podrían expresarse y cada cosa volvería a su lugar de origen, a ese punto de partida común.

 

Sé que por ahora parece imposible poner en una misma frecuencia al planeta entero, por ello, mi compromiso se limita a mí misma. Si nada externo depende de mí, será que corresponde atender a lo que sí…. empezando y acabando por mí misma.

 

Anoche tuvimos un eclipse de sol muy potente. La información que se ha compartido sobre ello me tocó de cuerpo a alma. Estábamos completamente sintonizados. Fue una señal que confirmaba claramente lo que muchas personas estamos viviendo: Un cambio a atender nuestra llamada sin excusas. Conscientes de que no hay vuelta atrás.

Toca comprender el pasado y ponerse en marcha en presente. El futuro no puede paralizarnos ni desmoralizarnos. Si todo ha de acabar, lo hará; pero yo, estaré dando mi mejor danza hasta que llegue.

 

Para mí la fluidez, es una bajada a tierra. Un reencuentro con el hogar. Un hogar tanto interno como externo. Un despertar a lo real y un paso a la acción sobre lo que se está escuchando. Es un confiar en lo que sientes y una apuesta en ello. Es un conectar puntos que impulsan los pasos próximos enraizando un cómo que dulcifica cada movimiento.

La belleza es la vía. Y sin ese cómo, nada puede estar en sintonía con la vida y ni con el espacio que la sostiene.

 

Por ello, hoy comparto mi realidad, en este eclipse, en este nuevo comienzo que te invita a colocarte si o sí, que te acompaña en tu compromiso con confianza y humildad, me muestro seguidora fiel de lo bello, en cualquiera de sus perspectivas.

A partir de ahora, tanto en mi trabajo como en mi vida, si lo que haga no suma belleza al exterior, no tendrá valor.

Éste es mi sentir, mi filosofía y mi forma de vivir.

Muchos hablan de palabras: Si no vas a decir nada mejor que el silencio, mejor calla.

Sería una pena quedarnos encasillados sólo en el espacio del habla. ¿Y tu mirada, y la forma en la cual te tratas, y los movimientos que hace tu cuerpo desde que se despierta por la mañana, y qué me dices de tu respuesta ante un atasco, un conflicto, un robo, una pérdida, un adiós, un hecho inesperado……? Todo es y todo entrega su huella. En nuestra mano está de qué forma la transmitimos y la dejamos en la vida para que pueda ser disfrutada por el que pase a tu lado.

 

Si miro hacia atrás, puedo comprobar cómo mantenerme fiel a mi coherencia, ha provocado grandes pérdidas afectivas, fuertes críticas y una soledad prolongada en el tiempo. Pero además también puedo encontrar la evolución de la relación con ello dentro y fuera de mí. Nada de lo que ocurría fuera, por doloroso que fuera, ha desplazado mi pasión por cuidar lo que para mí era innato: mi inocencia y mi necesidad de crear armonía y belleza en cada encuentro.

Me he sentido desplazada, fuera de lugar… pero esto siempre ha hecho crecer mi sensación de hogar interno.

 

Fluir es llevar tu hogar en cualquier circunstancia allá donde toque estar.

Fluir es dirigirse hacia un objetivo y confiar en que el camino te será revelado conforme lo camines. Ese objetivo puede ser claro o visualizado por un sentir. Todo es válido. Cuidar la forma y atender el radar de tu sentir inequívoco, generará la vía para continuar. Sólo necesitas soltar lo que frene y desvirtúe ese sentir y el resto… se mostrará al tempo de tu propia necesidad de alma.

 

Seguir el cauce del NO HAY VUELTA ATRÁS, requiere cuidar cada aspecto de tu presente sin dejar espacios al aire sin contactar. Lo pendiente aferra. Lo comunicado libera. No descuides el encuentro para que nada se estanque y todo esté a favor de tu movimiento, aunque no coincida con él.

Cuidar de lo bello genera paz, más allá de lo que el resto haga con ello.

Ocúpate de ti, y el mundo escogerá su respuesta.

La fluidez no garantiza un resultado externo, asegura un estado interno.

La fluidez no promete el triunfo, genera el aprendizaje.

La fluidez te responsabiliza, te compromete, te hace partícipe de la confianza y del auténtico movimiento del amor.

 

Con estas palabras sólo quiero recordar lo que todos sabemos y tanto compartimos. Animando a que no caigamos en la pereza de lo imposible y la falta de sentido.

Si no sueltas, se soltará. Si no cambias, cambiará.

Y entre nosotros…. ¿no sería mejor ser partícipes del soltar y del cambio con la belleza que emanan nuestros actos?

 

Será precioso disfrutar de vuestras obras maestras mientras atiendo las mías propias.

 

Gracias por expresaros con tanta humildad, entrega y confianza.

 

Me llevo esta sesión y su hermoso altar por siempre en el aprendizaje de mi oficio de ser humana.

 

Todo mi amor

 

Noelia