En la Tierra ¡nos encontramos!

 

Permitir que la realidad nos muestre quiénes somos, y lo más importante, lo que hacemos con eso que somos, en un verdadero privilegio, pues se convierte en un canal de verdad para ti mismo. Sin pretenderlo, la vida se convierte en el compañero perfecto, aquel que siempre te dará lo que necesitas, aquel que siempre sabrá las preguntas que más te ayudarán a comprenderte dentro de lo que ocurre, aquel que te acompañará hasta el final de tu viaje. 

Cuando tratamos de comprender la vida por partes, nos perdemos. Lo espiritual, lo mental, lo emocional, lo físico, lo mundano, lo especial, lo raro, lo cómodo, lo inoportuno, lo bueno, lo malo… Sumergirnos en ello, nos lleva a un encuentro infinito y consecuentemente a un empacho de información que en lugar de aclararnos, nos desconecta de cualquier capacidad para tomar una decisión desde la tranquilidad. 

En realidad, todo se simplifica cuando nos centramos en lo único que está pasando y que nos corresponde. Justo ese momento que te está pidiendo de tu atención, es el que necesitas para lograr ser todo lo que eres. En él puedes encontrar tu espiritualidad, tu lado sensible y vulnerable, tu capacidad resolutiva, tu sentido del humor, tus puntos flacos… Lo único que necesitas es sumarte a eso que sucede en este instante de tu vida. Si lo tomas como tu pareja de baile sólo necesitarás una cosa para hacer que ese momento sea mágico, sagrado, útil, beneficioso, enriquecedor, nutritivo, liberador…. Y esa cosa eres tú, en total presencia.

Cuando nos hablan del territorio del éter, muchas veces hacemos como que entendemos lo que nos están diciendo… pero en verdad, estamos tan perdidos como cuando nos encontramos en el día a día ante una situación que nos desborda.

¿Qué pasaría si te dijeran, que para comprender lo que no ves y no conoces, sólo necesitas darte a lo que estás viendo y crees conocer sin la pretensión de saber cómo vivirlo?

En el momento en que decidimos vivir cada instante desde una posición que no se agarra a lo conocido o al prejuicio sobre lo que se muestra en ese espacio, estamos dando la oportunidad a que ese territorio del éter se materialice.

Por un momento imagina que vas a compartir unos minutos con una persona que conoces.

Visualízate como si ese encuentro fuera a ocurrir en un escenario de un teatro. Ninguno sabe lo que va a ocurrir, y lo único que necesitas para que esto se dé es entrar en ese escenario con tu mente abierta y vacía de contenido. Lo que guiará ese encuentro es el sentir que vaya emanando el hecho de estar presentes el uno con el otro. De tal forma que seas al mismo tiempo el que observa lo que ocurre desde el patio de butacas, y quien siente internamente lo que te guía a tomar una acción tras otra.

En verdad, eso es lo que nos está ofreciendo la vida. Encontrar ese espacio que no conocemos dentro de nosotros, que no podemos predecir y cuya magnitud es equivalente al universo que nos rodea. Cuando atendemos a lo que acalla tras nuestros discursos y patrones tan predecibles comienza una danza de verdadero descubrimiento. 

El tesoro que aguarda a ser encontrado no está fuera, sino dentro de nuestro propio cosmos interno. Y es gracias a la Tierra, a la realidad concreta, que podemos acceder a él. Sin embargo, la belleza de este viaje individual no queda ahí. La generosidad de la vida es tal, que el simple hecho de poder vislumbrar ese universo interno crea interacciones con otras personas que están en ese mismo propósito, cuyo efecto genera una onda expansiva que acompaña, nutre, libera, ordena, despierta… Por lo que el encuentro con uno mismo crea un efecto dominó. 

Ahora, imagina que el territorio del éter, es la dimensión del amor incondicional, y que en verdad lo que estás experimentando en la Tierra, es precisamente un viaje de encuentro con la pureza del amor incondicional dentro de ti. ¿Puedes llegar a visualizar lo que se puede llegar a conseguir con un simple momento que cada uno dedique a encontrarse con ese amor?. 

Navegar en esa aventura interior gracias a las situaciones comunes del día a día, permite que ese amor esté disponible sin restricciones. Y será en ese viaje que podrás encontrar todo lo precisas para graduarte como Alma en la Tierra.

Que sigan los encuentros honestos y llenos de inocencia en aquello que nos corresponda vivir.

Que la Tierra pueda ser reconocida como el más bello lugar donde viajar y encontrarse a nivel interno con la verdadera esencia.

 

Gracias por continuar.

Noelia

«Especial agradecimiento a Marta Casanovas por la generosidad y el arte que regalas.»