El equilibrio «Firmeza-Flexibilidad» – convierte el conflicto en amistad

 

En multitud de ocasiones sentimos que la vida presiona y propone cambios o colocaciones inmediatas sin posibilidad de una reflexión previa. Si en tales momentos no estamos en absoluta presencia podemos llegar a perder nuestro propio sostén y con él nuestro eje interior.

 

Si sientes que la vida no muestra amabilidad contigo… es momento de emprender un viaje juntos a través del territorio del aire:

 

¿Qué entiendes por amabilidad?

¿Qué tipo de relación tienes con ella?

 

Vivimos bajo el influjo de multitud de creencias donde la vida suele tomar un papel de malhechor…; ¿te has parado a sentir por un momento la cantidad de responsabilidad que le entregamos a la vida y las cargas a las cuales le sometemos cada vez que ocurre algo que desaprobamos?. Pedimos que la vida sea amable y generosa con nosotros, sin embargo somos los primeros que la atacamos ante cada imprevisto que nos desagrada. La mayoría del tiempo sostenemos diálogos de quejas y reproches; nuestra mente permanece bañada de negaciones, ataques y desacuerdos. El nivel de estrés que desarrollamos diariamente es de tal envergadura que obstaculiza cualquier ruta alternativa diferente a lo que nosotros percibimos como realidad, según nuestros esquemas rígidos de creencias.  

 

La amabilidad es una cualidad innata de la vida, como lo es su generosidad, su precisión, su cuidado y cómo no, su supremo amor. La abundancia y la diversidad en que la vida entrega su amor es abrumadora. Cada hecho nace de él, y cómo no, cada una de sus expresiones. El problema no está en la vida. El conflicto comienza cuando nosotros aparecemos como participantes de su juego y nos empeñamos en imponer normas y leyes que nada tienen que ver con lo que en realidad es.

 

El nivel de entrega y de confianza que la vida muestra hacia nosotros parece ilimitado. ¿Acaso hay alguien tan incondicional como ella?. ¿Eres consciente de que a pesar de nuestras acciones sigue insistiendo y apostando por nuestra capacidad de llegar a ser lo que somos gracias a cada sendero que nos toca recorrer?. 

 

La amabilidad con la que la vida nos arropa es incuestionable; ahora bien, ¿es incuestionable la amabilidad que se expresa desde cada uno de nosotros?. Y precisando un poquito más, ¿en cuánto espacio de tu día la amabilidad es la protagonista de las escenas?; ¿la sientes hacia ti?; ¿y hacia las diferentes situaciones que tienes en tu zona de trabajo, en tu familia, o en cualquier otro escenario diario?.

 

Sé que pausar en estas preguntas puede provocar grandes movimientos internos, incluso podemos llegar a sentir que el desorden aumenta, porque cada parte que se ve implicada impone su opinión bajo la defensa o la justificación de su criterio. Si es el caso, continuemos respirando con amabilidad y respetando cada diálogo desde la butaca del observador que no trata de que suceda nada más allá de lo que se hace presente. Poco a poco el ruido cesará y sentiremos el espacio adecuado para continuar afinando sobre qué es lo que el aire viene a mostrarnos.

 

La amabilidad así como cualquier cualidad nacida del amor, precisa presencia. Y la presencia requiere una conciencia que dirija la atención, la intención y la acción hacia un mismo punto. Esta unificación interna permite que lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos se muevan de forma coherente e integrada, creando un mismo movimiento a través de sus diferentes naturalezas e identidades. Cuando las partes se unen, crean algo mayor que su suma. Cuando actúan por separado su alcance es mínimo comparado con lo que se consigue en su integración. 

 

Mantener tu mente conectada a tu corazón y a tu acción, no es tarea sencilla, requiere gran presencia y una firmeza clara en intenciones. Si tu intención es ser coherente y actuar en consecuencia necesitas estar muy presente en ti para no despistarte con el primer enganche que aparezca desde el exterior. Por lo tanto, necesitas identificar qué es estar en esa unidad de pensamiento-sentimiento-acción para no caer en las corrientes de las creencias y los patrones de la razón. ¿Y cómo lo consigues? Aportando una gran dosis de firmeza en tus puntos estratégicos de sostén mental, emocional, físico, energético y espiritual. Mantener la fidelidad a ese posicionamiento interno es una verdadera hazaña y un auténtico viaje de descubrimiento personal. Tan importante es reconocer los puntos de anclaje como las causas externas de desanclaje. Por ello, la vida se ofrenda con todas sus situaciones inesperadas, para que seamos capaces de identificarlo y al mismo tiempo, utilizar la experiencia como forma de aligerar nuestro viejo equipaje de la personalidad.

 

Para comenzar podemos jugar a encontrar la firmeza en nosotros, viviéndola como el compromiso amable de la presencia. Sí… ya sé que estas palabras pueden quedar en el aire sin saber cómo bajarlas a la acción. Así que vamos a seguir acompañando el aterrizaje. 

¿Dónde colocas la firmeza en tu vida?. ¿En qué momentos se expresa en ti?. 

¿Y la flexibilidad?, ¿dónde y cómo está presente en ti?. 

 

Normalmente confundimos el orden del orden que mantiene el equilibrio interno. Solemos poner flexibilidad en el lugar que le corresponde estar presente la firmeza y regalamos rigidez donde necesitamos mantener una continua plasticidad. La amabilidad pone cada cosa en su lugar. Cuando sentimos que la situación no es amable con nosotros, tenemos la pista precisa para abrir otra puerta de aprendizaje: Atención, acabas de dar con un espacio que está fuera de lugar dentro de ti. ¡La vida te lo ha puesto en bandeja!, y sólo tú puedes acceder a esa oportunidad. 

 

“La vida es un gran viaje donde -tu sí- crea el camino”

 

El aprendizaje se acelera y se intensifica. No hay camino que no esté bendecido por este hecho. Sé que en muchas ocasiones resulta difícil de llevar e incluso de comprender; sin embargo es una circunstancia que se rige bajo leyes universales que están fuera de nuestro alcance. No podemos intervenir en la trama de la vida, ni tenemos opción de modificar su grado de dificultad. Es más, cada vez que nos enfocamos en desear que las cosas tomen otra dimensión u otra realidad más adecuada para nosotros, “según nuestra perspectiva”, empeoramos nuestro vínculo con la verdadera realidad apartándonos del mensaje y del camino que nos está proponiendo.

 

Si queremos aprovechar la oportunidad de estar aquí, en este momento de la vida, junto a cada una de las situaciones que se desarrollan a nivel cercano como mundial, es preciso que soltemos los enganches a cualquier deseo de que las cosas sean de otra forma que no son. El presente es la única base que puede sostenernos, siendo el único lugar donde podemos comprender y descansar. El pasado siempre trae caminos de carga, tensión y rigidez. El futuro te acelera hacia una deriva que desarraiga tu consciencia. Sólo en presente puedes encontrarte. Sólo en presente puedes reconocer qué es lo que pulsa en ti. Sólo en presente puedes emprender una senda fiel a tu verdad auténtica del momento. Lo que fuiste hizo que llegaras a este instante pero regresar a lo que fue sólo diluye el poder y la presencia de lo que ahora es. Lo que deseas ser jamás te encontrará sin un compromiso íntegro con lo que eres, y mientras viajas a ese deseo pierdes el contacto con lo que ya eres ahora impidiendo que algún día pueda materializarse tu sueño.  

 

Si por unos instantes nos permitiéramos contactar con la agitación interna desde una aptitud de descanso y escucha, comprenderíamos que lo que nos asusta es tomar la decisión de liberarnos. Mantenernos de viaje constante precisa un equipaje ligero. Lo que funcionó ayer puede que ya no sirva en esta mañana y seguir insistiendo en que tenga lugar nos impide seguir con facilidad lo nuevo que surge en nuestras vidas. Cuanto más empeño tengamos en controlar las situaciones y saber desenvolvernos en ellas desde lo que nos es cómodo y conocido, más dificultad seguirá apareciendo en nuestra realidad.

 

Años atrás la vida se mostraba con otro ritmo. El aprendizaje que nos tocaba vivir seguía otras leyes. En este nuevo ciclo que vivimos nos sentimos como niños porque es completamente diferente y novedoso. Si en lugar de negar la realidad de inocencia y de falta de conocimiento, le diéramos un lugar en nosotros, sentiríamos que la ausencia de claridad está acompañada de curiosidad y de juego, una energía interna que te lleva a seguir disfrutando de una aventura que no conoces pero que te llama a seguirla. Cuando la chispa interna está viva, los problemas y las dificultades no desaparecen, sin embargo, suman otras facetas que son tan reales como su parte conflictiva. Cuando te sitúas en tales retos con ausencia de expectativas, completamente abierto de corazón, descubres en ti que hay algo que se mueve a nivel interior. Sabes que esa experiencia te va a traer un espacio de ti mismo que todavía no has descubierto. Reconoces sin poder explicarlo, que eso que está ocurriendo y te ha dejado en pañales, es un viaje inesperado que tiene como objetivo llegar a partes inimaginables de ti mismo. Sientes que es una locura y al mismo tiempo que es la única opción. Cuando estás ahí, frente a tu momento, respirando su movimiento en ti, consciente de todas las sensaciones de miedo, angustia, duda, tristeza, frustración, alegría, fascinación, ganas de escapar y de lanzarte al vacío… y sigues ahí para ti, con todo lo que vive de forma consciente e inconsciente en ti, llega un momento en el que sientes que la vida te habla y te muestra señales de forma imprevisible, pero que realmente te aportan serenidad para seguir confiando y arriesgando en tu presente paso a paso.

 

Contactar con la sabiduría del territorio del aire tiene requisitos. No puedes vivirlo si no los haces realidad en ti. Y para que eso suceda necesitamos tomar el riesgo de liberarnos de todos los seguros de vida que mantenemos ciegamente. ¿Acaso necesitamos seguir insistiendo en que lo que es no sea?. Todo lo que no sea coherente para ti en este momento, se convertirá en un eslabón de tu propia cadena de carga y de resistencia. 

 

Recuerda recordar dónde corresponde poner tu firmeza y tu flexibilidad para que lo que salga de ti sea amable y para que todo lo que te llegue sea percibido desde esa consciencia de amabilidad.

 

La vida está de nuestra parte y todos los vientos van a nuestro favor. Si lo percibimos de forma opuesta, hay algo que bloquea la naturalidad de nuestro rumbo, necesitamos una revisión profunda de equipaje. Flexibiliza la forma en que te articulas con la vida y descubrirás que los puntos de anclaje a la firmeza que has escogido impiden vivir las dificultades con holgura y frescura. Desenvuelve el rol de rigidez incorporando la flexibilidad en todo cuanto tenga que ver con tu campo de relación y sentirás que lo que tan sólo era un “no hay otro remedio que vivirlo” ha tomado cuerpo en una verdadera amistad. Date la oportunidad de reubicar en ti los parámetros de firmeza y de flexibilidad y no necesitarás que nadie te lo recuerde… pues tu experiencia será la señal más rotunda para instaurarlo en ti como una ley esencial.

 

El aire tiene muchas virtudes, y una de ellas es ayudarnos a saber qué estamos haciendo con nuestra vida. 

Mereces saber quién eres y qué es lo que resuena en ti… no te aplaces, la vida te habla desde el corazón más noble que nunca antes has podido encontrar… date lugar y comprenderás el lugar que juega contigo.

¡Adelante es el momento!

Gracias por la amabilidad de vuestra escucha.

 

En la vida nos encontramos,  

Noelia

 

Imagen perteneciente al retiro A solas conmigo: encontrando mi Soledad

Autora: Marta Casanovas Abril