COGE ASIENTO en ti

 

Dentro de tus zapatos están tus pies y, dentro de tus pies están tus pasos.

Ulha Maleva

 

Por un momento, déjate caer en la siguiente preguntas: ¿dónde te sostienes cuando nada de lo que ocurre en tu vida te aporta apoyo, seguridad, claridad o dirección?; ¿dónde te colocas cuando no encuentras un lugar en el exterior?; ¿dónde encuentras, cuando todo lo que se muestra a tu alrededor está perdido?; ¿dónde puedes ubicarte cuando todo lo que te rodea está fuera de lugar?.

Cuando aprendemos que nadie puede darnos un lugar en la vida, tomamos el impulso para darnos ese lugar por nuestra cuenta. Sin embargo, cuando cada paso que das es desmontado, o cada hogar que construyes es destruido o embargado, podemos llegar a abandonar nuestro propio sentido del viaje. ¿Para qué continuar si todo se desvanece? ¿Qué gano con seguir sosteniendo un sueño que nunca puede materializarse? ¿Qué me aporta aprender y crecer internamente cuando sigo rodeado de los mismos problemas y continúo cayendo en la misma necesidad de que todo sea diferente? ¿Para qué sirve ser consciente y conocerse si la dificultad se acelera y crece sin tregua?.

A veces llegar a conocerse pudiera parecer un castigo más que una bendición. Sé que cuando alcanzamos un punto de máximo estrés debido a las pruebas que aparecen, la tentación de unirse al fracaso y de tirar la toalla, es casi un tópico. ¡Son tantas las personas que me han compartido a lo largo de los años este sentir! La belleza de esta situación es precisamente tener el valor de compartirla, dándole un lugar en nosotros donde ser escuchada, reconocida y respirada. Si este compartir se extiende a un círculo mayor de personas, comenzamos a sentir lo natural de dicho movimiento.

Es cierto. Aprender conlleva pasar por múltiples estados. Todos son importantes. Todos merecen tener un espacio dentro de nosotros. Sólo cuando atendemos cada mundo en nosotros podemos llegar a resonar con un consenso interior, donde la reflexión profunda te lleva a tomar una decisión y con ella, soltar todo lo que no sea apoyo incondicional a dicho paso.

¿A dónde quiero llegar? El momento que vivimos es de gran ayuda. Podemos verlo precisamente como todo lo contrario y es completamente respetable, sin embargo, yo decido tomarlo como un Gran Hermano que la vida nos aporta para continuar con nuestra senda. Busques donde busques, no puedes sostenerte. Mires donde mires, no hay claridad. La seguridad de que no hay seguridad es un hecho. La evidencia de la diversidad es clara. Hay espacio para todo. Cada parte toma espacio para expresarse y salir a la luz. Y por el momento, la unificación de esa diversidad al servicio de un bien común, parece no tomar cuerpo. 

En verdad, ese sueño tiene una magnitud de tal escala que la sensación interna que podemos imprimir en relación a ello es: inalcanzable.

Es cierto, se sale de nuestra órbita, pues no nos pertenece como misión. Una persona no puede ordenar todo un planeta por muy buena intención que muestre. Entonces, ¿qué podemos hacer?. Seguimos sin saber dónde sostenerse, dónde encontrarse, dónde colocarse, dónde darse lugar. En verdad, es tal y como se muestra en la vida. Cuando nos sentimos en el punto de abandono y estamos con un pie que apunta a la derrota… ¡aparece la luz!.

¿Y si estuviera más cerca de lo que parece? ¿Y si en lugar de sostenernos en los logros o en lo que sale bien nos acomodáramos en aquello que nos hace estar en paz? Sé que muchas veces optamos por cosas que no sentimos de verdad, pero parecen tener más peso a nivel objetivo. Al vivirlas, puede que en un principio den seguridad, pero cuando de pronto llega el vendaval, no hay quien te salve. Y es completamente normal, porque la base sobre la que está sostenida esa decisión no es tu coherencia, no es aquello que te hace sentir bien a ti. Puede que fuera lo que se esperara de ti, lo lógico, lo más normal o más reconocido externamente; pero precisamente por ello, cuando lo externo se desmorona, tú te vas con ello.

Cuando uno actúa desde un sentir profundo, tiene seguridad ante su acción y sabe que puede tener un resultado que no desea. Pero el fracaso vendría a través de la negación a actuar así, no a través de no lograrlo. Quien se da a la seguridad interna, sabe que cada paso va a preparar el terreno del siguiente. Sabe que su mapa de inicio será modificado en cuanto comience a andar, pero al mismo tiempo, siente la certeza de que la vida le acompaña, y en cada prueba será capaz de reconocer los apoyos para visualizar y seguir hacia la próxima dirección. Ahí está la clave. Si te sostienes en ti, siempre tendrás sostén allá donde vayas, bajo cualquier percance, pues no dependerás de lo ajeno, si no de tu capacidad para desarrollarte en cada circunstancia. 

Sólo necesitas colocarte en tu integridad. Sólo es preciso escuchar aquello que resuena en ti para encontrar lo verdadero. Y seguramente, llegar a alcanzar la pureza de esa verdad sea otro gran viaje personal; sin embargo, cada espacio dedicado a ello, será un paso que te acerque más a ese conocimiento real de ti mismo. Gracias al camino, podemos aprender qué es real y qué es condicionante en nosotros. Nadie lo puede hacer por ti mismo. El privilegio es que sólo tú puedes sentir tu verdad, sólo tú puedes encontrar esa voz o esa sensación que te certifica la autenticidad. Desde ahí, siempre estarás preparado para la vida y siempre sentirás una razón para agradecer desde tu corazón la posibilidad de vivirla.

Es esencial para cada uno reconocer que gracias a las situaciones externas que nos llevan al no saber, podemos llegar a la parte de nosotros que sabe cuando ese no saber se manifiesta. Nuestros sistemas de creencias están tan arraigados que es necesario someterlos a niveles de estrés altísimos donde se sientan perdidos y entonces, ser capaces de escuchar la voz que hay tras esas falsas creencias sobre la vida y sobre ti mismo.

El no saber despierta la sabiduría que vive en nosotros, cuando el capitán control se rinde. Sin embargo, no es la única forma para alcanzar el encuentro de ese saber interior. Por ello es tan importante aprender a encontrar la consciencia de tierra dentro de nosotros. Pues gracias a ello, las situaciones de la vida podrán vivirse desde un lugar enriquecedor sin frustración. Los problemas no van a desaparecer; pero os puedo asegurar que tu forma de vivirlo hará que cambien de nombre.

La vida es un gran viaje donde multitud de viajes suceden al unísono. Si nos acompañamos a tomar asiento en nosotros, todo será mucho más sencillo y gratificante. Desde aquí lanzo el reto de aprender a acompañarnos en ello. Nadie puede reconfortarte, nadie puede salvarte, nadie puede hacerte sentir en paz. Y gracias a ello, un día, abandonas el juego donde siempre te toca el rol de perdedor. Coge asiento y disfruta, porque esta vida merece ser vivida en primera persona desde cada parte de ti.

Gracias por darte esa opción.

 

Con profundo respeto y gratitud,

Noelia